Como llegué tan temprano al sector de quimioterapia me tuve que sentar un ratito en los sillones de afuera hasta que se liberaran las habitaciones. Mientras esperaba ahí no pude evitar notar que no había nadie de menos de 50 años, por ser generosa. ¡Soy la pendex de quimioterapia, por afano!
Esta vez me tocó compartir cuarto con otra persona. Una señora grande, creo. Digo creo porque nos separaba una cortina y en realidad nunca llegué a verla. Sí me tocó ver a todas las visitas y médicos que venían a verla, que de paso a su sector del cuarto inevitablemente pasaban por enfrente de mi y saludaban. Medio rara la situación. Holaaaa qué tallll.
Así que esta vez no tuve ventana :( Encima a la pobre señora le dolía algo y se quejaba y hacía sonidos no muy gratos. Eso no estaba tan bueno. Por un lado me hacía sentir mal por la señora. Por el otro, yo no me sentía mal físicamente, de hecho estaba intentando ponerle onda a toda la situación. Estaba bastante risueña con mi madrina que es un personaje y me contaba cada historia.. Pero me daba culpa estar riéndome tanto , entonces me comportaba y le pedía a mi madrina que baje la voz. Bueno, quién sabe, quizá en realidad la estábamos entreteniendo a la señora.
Mis venas no se portaron muy bien esta vuelta. Costó mucho encontrar una decente en el brazo izquierdo, (no se pudo), así que hubo que recurrir nuevamente al derecho. Normalmente se intenta ir alternando un brazo y otro. Para mí fue derecho, y derecho. Como tengo venas tan blanduchas me tuvieron que pasar la medicación a dos por hora, por miedo a que me lastimen las drogas. Me terminé yendo a las 7 de la tarde. Sí, contó bien señor lector, 12 horas en total!
¡Siento que mis venas no se condicen con mi espíritu de lucha! jaja, pero bueno, qué se le va a hacer. Pobres, hicieron lo que pudieron. De regalo me llevé dos pequeños hematomas, uno en cada brazo. Nada muy trágico. Sigo insistiendo en que todas mis pequeñas quejas son mariconeadas, y que realmente no tengo de qué quejarme.
Una vez más mi mayor síntoma fue el aburrimiento. T E D I O, que por suerte fue interrumpido amorosamente por todas mis visitas. Pasa que quien escribe es un pollo inquieto...
Hacia la tarde cayó mi hermana y con mucha dulzura me untó las galletitas del té. Ah, por supuesto que en esta quimio volví a comer. Esta vez me llevé un sandwichito indiscreto en la mochila, anticipando que iba a ser ampliamente superior al almuerzo de hospital. Lo fue. A decir verdad me llevé un sandwichito, un bon o bon y unos cuantos caramelos. Y bueno, en 12 horas.. agarra hambre! Ya para la próxima pierdo totalmente la timidez y la mando a mi mamá a comprarme unas pastas afuera. Va en serio, ya me fue a buscar el menú y todo..
Con mi hermana vimos una película que ya me había llevado cargada en la compu. Así pasaron rápido dos horas. Fue una buena estrategia. También me había llevado todos los apuntes de la facu, la cartuchera, los resaltadores... Apenas los toqué. Mi capacidad para estudiar fue nula. Ya anticipaba que los iba a llevar medio al pedo, pero si no los llevaba me iba a sentir culpable. Así que final feliz, no estudié nada, ni me sentí culpable.
Cuando volví a casa no me sentí mal. Un día después ando con bastante sueño, pero no mucho más que eso. Ahora 15 días de descanso.
¡¡Una más superada!!
(De yapa, mi hermana y yo en plena peli.)
