Ayer tuve la cuarta quimio y por suerte fue muy tranqui. Una vez más, el catéter hizo que todo fuera más rápido, así que a las 2pm ya estaba almorzando en casa. (Gol de media cancha). Voy a ser sincera, el pinchazo inicial dolió un poquito, pero nada que no se pueda aguantar. Después ya no me molestó más.
A la mañana tempranito pasó a visitarme Maru, una amiga odontóloga. Como después se iba directo al trabajo vino vestida con ambo blanco. Fue genial ver cómo todo aquel que entraba a mi cuarto pensaba que era una enfermera confianzuda.
En un momento de la mañana me agarró un poco de hambre, entonces salí al pasillo "central" a comprarme una golosina. Podría haber ido mi mamá, pero tenía ganas de elegirla personalmente de la máquina y también me pareció bueno salir un poco del cuarto. Con el catéter tenés mucha movilidad, y podés caminar tranquilo simplemente arrastrando el suero. Fue genial ir viendo las caras de la gente a medida que me iba desplazando por los pasillos de Oncología, y más genial aún las miradas de los que estaban en los sillones de afuera del sector. Les debía parecer curioso ver un paciente oncológico tan suelto. ¡Cómo si no pudiéramos movernos! Con una sóla droga me piden que me quede quietita, pero después con la mayoría de los sueros puedo moverme con normalidad. Tampoco me pondría a hacer aerobics, peeeero...
Mientras caminaba, un señor me ayudó abriéndome la puerta y me felicitó por mi sonrisa. (Muy bien esa sonrisa! Así se hace! O algo así). Y después como vio que amagué a ir hasta la máquina de bebidas pero me arrepentí a medio camino me preguntó: ¿Querés que te compre una gaseosa? Me reí y le dije que en realidad no me compré un café porque no iba a poder llevarlo en la mano junto al suero y la golosina, pero que la iba a mandar a mi mamá. Un divino el tipo...
Ahí estoy volviendo de mi aventura por los pasillos:
Ah, una buenísima: me perdonaron el análisis de sangre de la semana que viene. Normalmente me tengo que sacar sangre antes de cada quimio, y también en las semanas entre quimios. (O sea, todas las semanas). Pero como mis análisis de sangre vienen dando muy bien y nunca hizo falta darme inyecciones extra, me dejaron dos semanitas de vacaciones de agujas. Genial! Aparentemente recupero mis glóbulos sola después de cada quimio porque mi médula está funcionando bien,sin necesidad de inyecciones extra. Ojalá siga así.
Esta vuelta llevamos una caja de bon o bones para que se repartan entre las enfermeras. Es nuestra forma de agradecerles por su dulzura permanente. Ayer charlando con una de las chicas y con mi mamá decidí que a la última quimio caigo con sombrero y cotillón. No me para nadie de la alegría que voy a tener.
Uhuuuuuuuuuu, una quimio menos y puedo decir oficialmente que estoy a mitad del tratamiento!!!
