29 de febrero de 2012

PET NORMAL



Mi estudio de fin de tratamiento dio normal, o sea, SANO.

O sea que, aparentemente, Y A  E S T Á.

Cést fini.

Al menos no más quimioterapia.

Se siente bien.

Me enteré el viernes pasado. En realidad dos días antes había espiado el resultado del estudio en internet y me llevé una sorpresa desagradable. El resultado no era definitivo, sino ambiguo. No se podía determinar que el cáncer se había ido del todo. Ver eso, junto a mis análisis de sangre que mostraban un incremento terrible de glóbulos blancos me hizo volver loca. Intenté llamar a mi médica y no la pude ubicar. Así que frikee como loca, y me agarré la contractura de mi vida.

Más tarde pude contactar a mi médica y ella me tranquilizó y me dijo que iba a ver el estudio personalmente. Un día después me confirmó que no había nada de que preocuparse. Mi estudio está bien.

En el entretiempo resolví patear para más adelante mi último examen final y dedicarme al disfrute de la contractura de cada músculo de mi cuerpo. No miento.  Me dolía tanto el cuello que la lluvia de la ducha me hacía mal. Me dolían los cachetes (?), las axilas (?), las piernas, los brazos, todo. Así de loca me puse.

Por suerte el mail de confirmación de que estaba todo bien tuvo el efecto inverso, y hoy puedo decir feliz que ya no me duele ponerme desodorante.

Y que, aparentemente, le ganamos al Hodgkin este, atrevido.