1 de abril de 2012

Hola cabellera

Desde hace una semana que no uso más pañuelo. El pelo me empezó a crecer gradualmente, y me animé a mostrarlo, aunque esté re cortito. No me importa que parezco un pibe, si salgo intento maquillarme un poco y listo. Basta de esconderme.

Pienso que tengo más aspecto de loca de mierda que de enferma. (Pensando en la gente que no me conoce  y me ve por la calle, por ejemplo..)
Ahí estoy. 


Nota del editor: me río del "zoom manual" que aplica
mi vieja, que consiste simplemente en adelantarse unos pasos.

¿Ahora se entiende la expresión "pelo de kiwi"? ¡Es tan distinto de mi look de toda la vida! (Pelo larguíiiisimo).

Es gracioso que mi corte de varoncito me da licencia para ser más jugada con la ropa. Algo así como: "ya parezco re excéntrica por el pelo, qué me va a hacer vestirme más loca". Y me animo más.

No se sientan en la necesidad de consolarme porque estoy chocha con mi pelo. Pensé que no me iba a animar a salir al mundo así, y estos últimos días me hallé haciendo mil programas, saliendo, yendo a una entrevista de trabajo! Es tan distinto a lo que fueron mis últimos meses... Todo está volviendo a la normalidad, y a pasos agigantados.

Como en tantas otras ocasiones a lo largo de mi enfermedad, mis proyecciones mentales de lo que imaginé que iba a pasar suelen ser mucho más terribles de lo que al final termina sucediendo.

La entrevista laboral fue un golazo. Que me haya animado a ir así fue genial, y después comprobar que mi apariencia física no me va a impedir conseguir trabajo fue un gol aún mayor.

Al final yo me hago más drama que el resto de la gente.

Ah, y la frutillita irónica! Por primera vez en mi vida, tengo caspa...

¡Parece joda!