9 de enero de 2012
Amor materno
37 grados de sensación térmica en la Ciudad de Buenos Aires y mi santa madre haciéndome salsa boloñesa, porque a la nena se le antojó. Mierda que me está malcriando. Mi falta de glóbulos mueve montañas.
Hoy es uno de esos días en que hace tanto, pero tanto, pero tanto calor, que hasta dan ganas de no comer con tal de no prender un artefacto. Pero ahí está Emilsita revolviendo la olla humeante. También trajo medialunas para merendar.
En mi defensa, yo pedí fideitos, ella redobló la apuesta y sugirió su salsa to- die - for, y bueno.. no me pude resistir. Es una de esas cosas que pediría como última cena si me estuvieran condenando a muerte. La boloñesa de la vieja.
Gracias Mothership. Sos lo máximo.
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8:30 am 29,9° de temperatura y de solo pensar en esa bolognesa me dio un poco de envidia no haber cenado con Uds.
ResponderEliminarEspero un tupper con sobras!
Me imagino que se fueron pum para arriba los globulitos rojos con la bolognesa!!!!
Arriba polloooooo
Las madres son realmente maravillosas! Via Emilsita!!!!!!!!!!
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