Ya que estoy aprovecho;
Queridísima Presidenta:
Me alegro infinitamente de que no esté enferma y le deseo la mejor de las reuperaciones post-quirúrgicas. Le pido un favor: si tiene a sus encargados de comunicación por ahí cerca, pégueles un buen tirón de orejas. No se jode con el cáncer. No creo que lo hayan hecho de mala fe. Nadie le va a extirpar una glándula con fines políticos. Pero podrían haber sido más prudentes.
Cuando quiera puedo aceptar sus disculpas. Me puede encontrar por acá.
Sin más, la saluda atentamente,
Polli

Claramente, la Sra. Presidente nunca vio a un ser querido luchar contra y/o morir de cáncer; de lo contrario no utilizaría esta vil excusa para practicarse un lifting de cuello como dicen que realmente sucedió.
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