21 de enero de 2012

Se me bajan los rojos

Volví de la playa y tuve que hacerme una transfusión de vuelta. El análisis de sangre reveló que tenía un hematocrito de 18. (Cantidad de glóbulos rojos en sangre).  Los valores normales para mujeres van de 37 a 47%, así que bien merecida la tenía.  ¡Con razón me costaba subir escaleras!  Mamá médica dijo:  "no entiendo como podés estar parada con ese hematocrito".  

Como esta transfusión me la avisaron con anticipación, me la tomé mucho mejor. Aunque tardó mil horas.
Aprendí que leer un libro o ver tele son técnicas mucho más eficientes para que pase el tiempo, mucho más que dedicarse a mirar el goteo...  Pacientes oncológicos allá afuera: consíganse buenos libros. Y traten de no mirar excesivamente la sangre. Si pueden evitar también que sus madres hagan analogías de la sangre con comidas quizá se ahorran alguna imagen visual desagradable, y una posterior aversión a algún alimento. Que te digan que "te están enchufando una hamburguesa" o que lo que te están pasando "tiene la densidad de un puré" puede darte unas mínimas náuseas y sacarte las ganas de comer eso en toda tu vida. 

Un pensamiento y una torpeza:
- mientras estaba en la sala de espera de hemoterapia, rodeada de gente que iba a donar sangre, me dieron unas pequeñas ganas de abrazar y felicitar a todos los donantes. 
- cuando me llamaron por mi nombre entendí cualquier cosa y me metí en un cuartito en el que no me tenía que meter. Cuando la enfermera vino a buscarme me estaba pesando, tranquilísima.

Dos días después de la transfusión me siento mucho mejor. Cuando salí del hospital ya me sentía mejor. Las dos unidades de sangre, más las terribles papas fritas con las que me premié me dieron mucha nafta. 




2 comentarios:

  1. No need for that Magu. Al contrario, yo estoy super orgullosa de mi dotora magu.
    Te adoro!

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