26 de febrero de 2013
Del porqué estoy muy contenta
Resulta que en tooodo este tiempo que no posteé (sepan disculpar, fue mitad culpa mía por mi inconsistencia, y mitad de blogger por su inconsistencia funcional); bueno, resulta que en todo este tiempo conseguí un LABURÓN señoras y señores.
Cuando me enteré que tenía un linfoma se me cruzaron un par de preocupaciones por la cabeza, (más allá de la obvia de no curarme, nosierto). Superada esa, mis tres miedos principales tuvieron que ver con:
A. que me vuelva a salir el linfoma
B. tener algún otro tipo de problema médico relacionado
C. que me complique conseguir laburo
No sé hasta qué punto el item C era más un miedo infundado mío, pero la verdad que la idea de presentarme a un psicofísico con un diagnóstico muy reciente de linfoma no me divertía N A D A. No porque crea que sea un estigma en sí mismo, simplemente porque pienso que entre dos personas igualmente capacitadas sería más lógico que contraten a la persona más sana. Aunque yo estoy sana, y el "sana" es medio relativo, porque en teoría yo ya me curé completamente, y nadie está exento de que lo pise un colectivo, se fracture una pierna, le de un brote psicótico o mismo, le salga un cáncer.
Sin ir más lejos en mi trabajo anterior trabajé con una compañera que de un día para otro le dio un ataque de nervios y se contracturó toda y estuvo varias semanas con cuello ortopédico en la casa, sin poder laburar.
Yo siento que tengo menos probabilidades de que me pase eso.
Volviendo al trabajo, fui pasando de a poco todas las entrevistas exitosamente, hasta que llegué al temido psicofísico. Si lo hubiera querido, podría haberme sacado el mogul (yo sigo teniendo el catéter) y no contar absolutamente nada de mi linfoma en el examen médico y jamás hubiera salido en los análisis, pero me pareció levemente ilegal y grandemente inmoral, motivo por el cual fui de frente y lo conté. Cuando me saqué la placa de tórax le avisé al médico que iba a salir un catéter saludando (sic), y en la entrevista con el clínico también lo especifiqué, porque me preguntaron si alguna vez había tenido anemia, y a raíz de eso informé de mi ex linfoma. Nadie pareció espantarse demasiado. (Sólo yo quizá, un poquito, porque este trabajo me importaba mucho). MUCHO.
Después vino el turno del test psicológico. La chica que me entrevistó entre una de las millones de preguntas me pidió que me describiera en tres palabras y una de las que usé fue FUERTE.
Me considero fuerte. Me preguntó por qué, y le conté del linfoma, porque lo sentí y porque la realidad es que ya iba a salir en el psicofísico. Le conté del blog, de mi sentido del humor y de cómo seguí cursando y me recibí durante la quimio. Le conté todo.
A veces pienso que mi psicofísico debería decir que tuve un linfoma pero que me recibí al mismo tiempo. (Adjuntos análisis de sangre y analítico). Es algo que digo mucho en chiste, porque en el fondo verdaderamente lo creo, creo que eso me aleja mucho de la persona que se estresa, se queda dura, y falta al laburo varias semanas. Pero bueno, yo lo pienso así, no sé si el resto del mundo también.
Así que aquí estoy, con mi súper trabajo nuevo, con todo blanqueado, FELIZ y con la confirmación de que: la vida sigue y todo se arregla muy rápido.
Ah, en tres días PET de control a 1 año, atenti! (?).
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Sos taaan linda Polli!!!!
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