Últimamente me percaté de que cada vez que hago una consulta con mi hematóloga, y está mi mamá presente, al final siempre termina cada una con una versión distinta de los hechos y las recomendaciones recibidas. Es como si la información fuera tan "impresionante" (ni siquiera lo es), o todo el asunto tan impactante, que nos cuesta percibir correctamente la información. Después comparamos las versiones y nos reímos, y decimos: Qué mal que estamos.
Ayer por ejemplo, cuando vino al principio de todo la hematóloga me dio 5 órdenes distintas. Dos para sacarme sangre, una para pedir turno con ella, otra para no sé qué cosa. En el momento sentí que entendía todo, pero después se fue y me di cuenta de que en realidad no. No había entendido un soto. ¡Por suerte estaba todo escrito!
Asique estuvimos considerando la opción de, a partir de ahora, llevar a cada nueva consulta a una tercera persona no involucrada sentimentalmente, que pueda registrar de forma fidedigna lo que dice la doctora, para después reproducirlo cuando lo necesitemos. O directamente llevar un grabador.
También considero la posibilidad de que nuestras neuronas vuelvan a la normalidad en las semanas siguientes. Ojalá así sea.
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