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5 de enero de 2012

Ay sexta, fuiste medio fea

Ayer tuve mi sexta sesión de quimio y no fue muy linda que digamos. No quiero asustar ni ser pesimista, pero a la vez quiero dejar un testimonio fidedigno de lo que es mi tratamiento, para todos aquellos que tienen Anthony allá afuera y quieren saber de qué se trata la cuestión. Así que ahí va, con sinceridad total:

Arranqué medio con la pata izquierda, con un asquito más allá del habitual. Sin ganas de comer y con muuuchos deseos de irme a casa rápido. (Sin hambre = primer síntoma peligroso y anormal en mi persona)
Debo admitir que acercándome al final del tratamiento cada vez tengo menos ganas de ir a las sesiones y de ponerle onda. Pienso en Oncología y en los sueros y me da "asquito". Es cierto también que los efectos de la quimioterapia son acumulativos, y si bien anduve muy bien hasta ahora, es normal tener síntomas para las últimas sesiones. Pero bueno, ya casi estamos!!!

En estos últimos días antes de la sexta quimio anduve MUY cansada, sin fuerzas, maréandome cuando caminaba, agitándome al subir dos escalones.. Con dolores de cabeza muy fuertes en cuanto hacía pequeños esfuerzos físicos. (Por ejemplo, subir una escalera y sentir que literalmente me latía el cerebro). Yo culpaba a mi eterna presión baja, pero los análisis de sangre que me hicieron ayer confirmaron que en realidad estaba super anémica. Claro, ahora que lo veo, tiene sentido. Anemia=pocos glóbulos rojos= subo dos escalones y me quedo sin aire.

La quimioterapia en definitiva mata a las células de rápido crecimiento, y eso incluye a las células cancerígenas, a los glóbulos blancos, los rojos, las plaquetas, y más o menos todo lo que crece rápido!

Resulta que no era simplemente una anciana de presión baja a la que le hacía mal el calor. Simplemente tenía la mitad de los glóbulos rojos que una persona normal. Me avisaron que me iban a tener que hacer una transfusión para levantarlos... Y me amargué. Si me daba "asquito" el suero de la quimio se imaginarán el que me provocaba pensar en sangre ajena entrando a mi cuerpo.. (ya sé que es una mariconeada, pero en ese momento la perspectiva de que me pinchen con una aguja más gruesa, me inserten un sachet de sangre ajena e irme a mi casa mucho más tarde me angustió). Sí, resulta que de a ratos soy un pollo llorón. Lo admito.

Durante la quimio me levanté para ir al baño dos veces y la sensación fue HORRIBLE. Me sentí como si hubiera corrido una maratón. Taquicardia, agitación, muchísima dificultad para respirar. Todo por haber hecho dos pasos! La verdad que me asusté. Estaba en la cama con dificultad para respirar y me dio mucha impresión. Sentirme tan mal por hacer un esfuerzo mínimo. Y mariconeé una vez más. Lo bueno fue que, mágicamente, sentí deseos de que me hicieran esa transfusión. Qué loco cómo funciona la mente... Un poquito de miedo bastó para cambiar mi sensación respecto a la sangre.

Así que una vez terminada la quimio, me pasearon en silla de ruedas hasta Hemoterapia, donde me hicieron la transfusión. Al lado mío había un señor haciéndose diálisis, lo cual me sirvió para poner en perspectiva mi mariconeada...

Por suerte los médicos de ese sector fueron todos divinos y me hicieron sentir bien. Es increíble lo que le cambia a uno como paciente la dulzura o no dulzura con la con la que lo tratan los profesionales de la salud. La más mínima sonrisa, chiste o gesto dulce te puede hacer una diferencia enorme. Por eso llevo chocolates cada vez que tengo sesión de quimio. Para seguir manteniendo dulces a las enfermeras... Ganamos todos.

Terminada la transfusión me sacaron en silla de ruedas como para que no me canse caminando. Debo destacar que mi madre no es una buena conductora de sillas. No sé si era la emoción porque me estaba yendo (ya eran las 5 de la tarde) o simplemente su torpez natural, pero no fue, digamos, el viaje más suave del mundo.

La transfusión sirvió, hoy ya me siento muchísimo mejor. Siento que, literalmente, me inyectaron oxígeno a las venas. Mañana tengo que ir a sacarme sangre para ver cómo viene mi evolución.. Y si hace falta hacer alguna transfusión extra, o no. ¡Crucen los dedos que me quiero ir a la playa! Sin pinchazos ni sachets de de sange extra!

Y bueno, de la sexta les debo la foto. Me había llevado los anteojos de sol para mostrar felizmente que me iba a la playa entre medio de las quimios, pero los problemitas de entre medio me sacaron todas las ganas de retratar el momento. Sepan disculpar.

¿Igual saben qué? La próxima es la # 7, la anteúltima. JA. Ya falta casi nada y eso me pone contenta. Chau sexta mala, chau.   : )

1 de enero de 2012

El poder y el cáncer


Hace unos días se anunció que Cristina Fernández de Kirchner padece un cáncer de tiroides, por lo cual tendrá que ser intervenida quirúrgicamente. Así pasa a integrar la lista de líderes sudamericanos que padecemos o hemos padecido cáncer. Empezando desde arriba y de izquierda a derecha: Hugo Chávez, Fernando Lugo, Inácio Lula, Dilma Rousseff, Cristina Fernández y  Polli.

Entre las fotitos también podría haber puesto a Uribe, quien sufre una "queratosis precancerosa" (primer fase del cáncer de piel, que lo obliga a usar protección solar de muy alto factor). No lo puse porque su cáncer es medio raro y la verdad es que me alteraba la proporción entre hombres y mujeres, pero valga la mención. 

Conmocionado por la afección de su par argentina, y siempre fiel a su discurso antiimperialista, Chávez anunció públicamente que cree que Estados Unidos podría estar induciéndole cáncer a los líderes sudamericanos. 

“¿Sería extraño que (Estados Unidos) hubieran desarrollado una tecnología para inducir el cáncer y nadie lo sepa hasta ahora y se descubra esto dentro de 50 años?, no lo se sólo dejo la reflexión, pero esto es muy muy extraño”.

Lo reflexioné dos segundos y llegué a la misma conclusión que un lector del diario digital que consulté. El amigo opinó: "Este señor sí que fuma de la buena".

31 de diciembre de 2011


Salió publicado en el diario hace unos días en el diario y me hizo reír. Es Tute diciéndome que me anime a usar más el sombrero.

20 de diciembre de 2011

Chau quinta, chau

Ayer tuve la quinta quimio, así que puedo oficialmente decir que estoy más cerca del final que del principio :)
Me llevé 20 mil cosas para leer pero al final tuve tantas visitas que casi no toqué nada. Como siempre vino mi madrina, firme junto al pueblo. También pasaron mis tíos postizos y Carolandia.

Le conté a todas las enfermeras de mi PET exitoso y todas me festejaron. Volví a recordarles que para la quimio # 8 llevo cotillón y una me dijo que de hecho Andrea, mi amiga loca, hizo exactamente lo mismo para su última quimio. Claro, entre locas... Mi madrina ya dispuso que para la última sesión lleva unos anteojos con luces.
Mientras hablábamos de eso pensé que en realidad tendría que haber caído con gorro de Papá Noel para esta quimio, como para festejar el regalito de Navidad adelantado. Lamenté no haberme avivado antes.

Mi hematóloga pasó a saludarme como siempre y esta vez directamente me enchufó un abrazo de felicitación por el PET. Su única recomendación médica fue que vaya pensando en las vacaciones que me tengo que tomar entre quimio y quimio de enero. Me recomendó irme a la playa y volver para cada sesión. Voy a decir una vez más que mi médica es lo más grande que hay.

Cuando llegó Carola mi mamá aprovechó para salir a comprar panes dulces a una confitería cercana. Y así volvió:

La muy loca de camino consiguió un gorro de Papá Noel. También accedió a mi pedido de cosas ricas y me trajo sandwichitos y medialunas. Y bueno che, me dio hambre de vuelta.

Ahí estamos Caro y yo entrándole a los sandwichitos:
Con el gorro puesto, por supuesto.


UNA MENOS!!!!

17 de diciembre de 2011

Antony, sos boleta

Tengo los resultados de mi PET.

Conclusiones
El estudio PET-CT realizado evidencia significativa reduccion de tamaño de las adenomegalias cervicotoracicas, en comparacion a la TC previa de referencia
Sin evidencia metabolica actual de actividad del proceso linfoproliferativo en tratamiento
Firmado por: Dr.LISANDRO PAGANINI . fecha: 16 de Diciembre de 2011

En castellano: todos mis ganglios se achicaron y no hay evidencia de cáncer en otros lados. Sigo teniendo que completar el resto de los ciclos de quimio, eso no cambia. Pero son noticias excelentes.
El Dr Lisandro Paganini y Polli les desean una muy feliz Navidad.

14 de diciembre de 2011

Se me sigue cayendo

El pelo señores. Ya a está empezando a ser un poco visible, sobretodo si me mirás de arriba. Mi raya se ensanchó y se estiró mucho para atrás, de una forma extraña. No me divierte mucho la verdad. Extraño lavarme el pelo con violencia despreocupada.
Pero bueno, próximas resoluciones:
- si salgo usar tacos. Ja, clavo 13 centímetros y a ver quién me puede ver de arriba. (Bue, me hice la re alta).
- comprarme un sombrero canchero
De alguna forma retorcida,  mi caída de pelo podría transformarme en una persona más fashion. Irónico.

30 de octubre de 2011

Posdata

En el post acerca de mi primer quimio me olvidé de escribir algo terriblemente lindo. Cuando ya estaba lista para irme vino la enfermera de la tarde (Paola) y me sacó la vía. Me hizo mantenerme el lugar del pinchazo apretado bien fuerte por un ratito para que no se me hiciera un moretón. Vino, me la sacó y se fue.  Entonces cuando unos minutos después yo ya me estaba yendo pasé por enfrente del "box" de las enfermeras y saludé con la mano.
Paola me hizo un gesto como para que frene, salió del box, me saludó con un beso, y sonriente me dijo:  Va a estar todo bien. 
Yo de alguna forma ya lo sé, pero qué lindo escucharlo con tanta dulzura gratuita incluida.

25 de octubre de 2011

Se busca escribano

Últimamente me percaté de que cada vez que hago una consulta con mi hematóloga, y está mi mamá presente, al final siempre termina cada una con una versión distinta de los hechos y las recomendaciones recibidas. Es como si la información fuera tan "impresionante" (ni siquiera lo es), o todo el asunto tan impactante, que nos cuesta percibir correctamente la información. Después comparamos las versiones y nos reímos, y decimos: Qué mal que estamos.
Ayer por ejemplo, cuando vino al principio de todo la hematóloga me dio 5 órdenes distintas. Dos para sacarme sangre, una para pedir turno con ella, otra para no sé qué cosa. En el momento sentí que entendía todo, pero después se fue y me di cuenta de que en realidad no. No había entendido un soto. ¡Por suerte estaba todo escrito!
 Asique estuvimos considerando la opción de, a partir de ahora, llevar a cada nueva consulta a una tercera persona no involucrada sentimentalmente, que pueda registrar de forma fidedigna lo que dice la doctora, para después reproducirlo cuando lo necesitemos. O directamente llevar un grabador.
También considero la posibilidad de que nuestras neuronas vuelvan a la normalidad en las semanas siguientes. Ojalá así sea.

Mentalización

Charlando con una amiga acerca de las 8 sesiones de quimioterapia que tengo que hacer, llegamos a la conclusión de que tengo que mentalizarme como que son 8 obstáculos. Y se nos ocurrió la figura de las vallas. Tengo que saltar 8 vallas. Ya pasé una. Vamos por las otras 7.

Adentro la primera

Ayer tuve mi primer sesión de quimioterapia. La verdad que fue bastante mejor de lo que esperaba.Llegué a las 8 al hospital con mi mamá. En el sector de Oncología ya me estaba esperando un casi tío que es médico y trabaja en el mismo hospital. 

Apenas llegué me mandaron a un cuarto. Tengo la suerte de tener una obra social que, al menos en ese hospital, exige que a sus afiliados con tratamientos oncológicos los pongan en habitaciones. Es mucho más cómodo y privado. Estás acostado en una cama, hay un par de sillas, tele.. No me puedo quejar, sé que para muchas otras personas no es así de cómodo. Igual debo admitir que en mis primeras proyecciones mentales de quimioterapia me imaginaba sentada enchufada en un cuarto con sillones, rodeada de gente, haciéndome amiga de mis compañeros peladitos. (?)

Tuve que esperar un rato largo en el cuarto hasta que empezara todo. Mamá estaba sentada en una silla y yo sentada en la cama. Ahí hice uso de mi selección de música pum para arriba que me ponía de buen humor y me daba ganas de bailar. Bueno, no bailé ni nada, pero demostré mi satisfacción con movimientos leves de cabeza. Creo que mi vieja no fue capaz ni de agarrar el libro que había llevado. Imagino que de a ratos para ella esto debe ser más difícil que para mí.

En medio de la espera y con la puerta del cuarto abierta se frenó una chica rapadita que pasaba caminando por el pasillo, recién llegada.
-Hola, permisoooo, (entra en el cuarto), yo soy Andrea.
Yo, sorprendida frente a la intromisión simpática: Pasá, pasá!
-¿Es tu primera vez?
-Sí, sí, arranco hoy.
-¿Qué tenés?
-Hodgkin
-Ah mirá. ¿Y adonde te salió?
-Acá y acá. Me señalo.
-Cuello y mediastino, acotó mamá doctora
-Ah bueno, tranquila. Va a estar todo bien.
-Gracias, estoy tranquila
-Sí, yo tuve Hodgkin, hace 5 años.Uy, qué fiaca, pienso. Le salió de vuelta. La amiga que la acompañaba, desde el pasillo le dice, Uy Andrea, no le cuentes eso, pobre.., pensando que me iba a amargar un poco antes de empezar la primera quimio. No me amargó, pero me pareció una cagada que la muy  pobre tuviera que estar luchándola de vuelta
-Bueno, María, TRANQUI, va a estar todo bien, te va a ir bárbaro. Vengo a visitarte después, ¡chau!
Y se fue nomás. Me cayó muy bien. Las personas extrovertidas y abiertas me atraen. Aparte no paró de tirarme buena onda. Una loca linda.

Después entró la enfermera.
-¿Quién es la paciente?
-Ehhh yo.

Me causó un poco de extrañes la pregunta. Claro, es muy loco, si nos ves a mi mamá y a mí en una habitación, y te hago adivinar, a la gente le costaría adivinar quién tiene cáncer. ¡Al menos hasta ahora!

Ahí me tomaron la temperatura, y midieron la presión. Todo en orden.Al parecer, todo arrancó más tarde porque siempre piden las drogas a la farmacia  una vez que el paciente llega al hospital, para que no se dañen con la espera, o la luz, o la temperatura, o no sé. 

Mientras estaba esperando pasó mi médica a visitarme. (A esta altura Gabriel, el casi tío, ya se había fijado el número de interno de mi habitación y había llamado dos veces para ver cómo iba todo).

Mi médica me preguntó si estaba lista para el pinchazo.

-¿Qué pinchazo?

-Ah, no te contamos, hoy vamos a hacerte también una biopsia de médula como para verificar que esté completamente normal y que no halla problemas ahí. Si anda todo bien, que yo creo que es lo más probable, seguimos con el esquema de tratamiento normal.

No sabía que tenía posibilidades de que el Hodgkin estuviera más expandido que cuello y mediastino. Eso me angustió un poquitito. La posibilidad de estar un poco más grave de lo que pensaba, digamos.

No sé si mi médica realmente se olvidó de avisarme, o si prefirió no sumarme algo más angustiante para el primer dìa de quimio. Capaz incluso fue mejor enterarme directamente ahí. Total, no me iba a ir corriendo a ningún lado.

Y bueno, finalmente llegó la enfermera que me iba a poner la vía. Para ese entonces ya había llegado mi madrina, y a ella y a mi mamá las hicieron salir del cuarto. Costó encontrarme una vena decente. Eso fue una fiaca. Se ve que las mías son blanduchas y escondidizas. Qué embole, pensé. Es malísimo si ya les cuesta encontrarme una vena decente antes de la primer quimio. ¿Qué me quedará para más adelante, cuando tenga las venas de ambos brazos medio hechas bolsa? Bueno, después de mucho buscar y palmotear, me encontraron una y me pusieron la vía. A partir de ahí todas las drogas que me pasaron me las fueron pasando por esa vía, sin tocarme nunca más la vena.

Para arrancar, un preparado de corticoides y un antivomitivo. Mientras tenía enchufado eso vino mi médica con otro médico a hacerme la biopsia de médula. Consiste en pincharte con una aguja especial (¡especialmente gruesa!) hasta el hueso ilíaco, y de ahí sacar médula ósea. O sea, te pinchan a la altura de la zona lumbar, y te aspiran sangre de ahí. La verdad que me dolió un poquito. La anestesia duele y arde. El pinchazo grande ya no duele tanto, porque estás anestesiado, pero lo sentís porque te atraviesa el hueso. A ver, no es super doloroso. Más que dolor, impresiona la sensación. Porque sabés lo que te están haciendo, y es un poco impresionante. Y encima yo soy medio suicida y giré la cabeza para ver qué estaba haciendo mi médica. Fue muy loco, ella me estaba atornillando una terrible aguja en mi espalda y no me dolía mucho. Atornillando porque es una aguja especial para huesos, que tiene en la punta una especie de manija, que sirve para que la giren. Yo ya las  conocía porque mi viejo trabajaba con esas agujas, en casa he visto más de una.

Me hicieron dos pinchazos. Mi hematóloga me pinchaba y el otro médico iba guardando las muestras. Entre un pinchazo y otro le pedí al médico que me mostrara la aguja que me iban a poner a continuación. Se negó.  Sí me mostró las jeringas con sangre que me habían sacado, pero no me quiso mostrar la agujota con la que me iban a pinchar. ¡Qué tupé! ¡No me voy a ir corriendo a ningún lado doctor, ya sé que es grande y fea! Encima yo te estoy mostrando el culo (tenía los pantalones un poco bajos), vos al menos podés tener la decencia de, a cambio, dejarme ver la aguja con la que me van a pinchar! Por supuesto que todo esto lo pensé y no se lo dije. Mientras tanto la hematóloga divina me sacaba tema de conversación y me contaba acerca de sus nietos, intentando hacerme pensar en otra cosa.

Después se fueron y empezaron a pasarme las drogas de quimioterapia. Me dijeron los nombres de todas y por supuesto me olvidé todos. En mi vocabulario personal son: las dos tranqui que te pasan por jeringuita, la que te pasan por suero y parece Fanta (es anaranjada), y la trasparente heavy que te puede hacer doler las venas. En realidad las últimas dos son las que te pueden hacer doler. La Fanta pasó casi inadvertida por suerte. Gracias a Dios y a Sandra, la enfermera que se quedó al lado mío todo durante todo el tiempo que me pasaron esa medicación. Con una mano me tenía el brazo y con la otra me sostenía la mano. Me enterneció y me hizo sentir muy bien. Al mismo tiempo tenía a Andrea sentada a los pies de mi cama, que había pasado un rato antes y se había sentado a charlar conmigo. Ésta vez vino sin gorro y arrastrando su carrito de suero como si nada. Se sentó en la cama y charlamos bastante, me contó de su trabajo, sus hijos. Me recomendó libros y me insistió en que muchísimo pasa por la cabeza. Y que los pacientes muchas veces tenemos conocimientos que los médicos no, y está bueno hablar entre nosotros, porque nos entendemos.

Me encantó conocerla. Cuanta fuerza en una sola mujer. Como me había adelantado antes, ella hace 5 años tuvo un linfoma de Hodgkin, como yo. Se curó de eso y ahora hace menos de un año creo, le salió otro linfoma, ésta vez no Hodgkin. De ese supuestamente se había curado también, incluso terminó el tratamiento exitosamente para tener una recaída de vuelta ahora. A diferencia mía, que voy al hospital por unas horas, me enchufan y me voy a casa, Andrea se tenía que quedar internada de lunes a  sábado. Enchufada la mayor parte del tiempo. Me conmovieron su fuerza, sus ganas de vivir, y sus palabras cálidas. Y entendí por qué es como es, y  se la pasa visitando a todos los internados cuarto por cuarto, y charlando con todas las enfermeras. Si yo fuera ella probablemente me aburriría tanto que haría lo mismo. Grande Andrea. Le dije que la tercera es la vencida, pensando en sus tres cánceres. Le deseo de corazón que así sea, la conocí poco pero parece ser una mina de 10.

Bueno, asíque mientras me pasaban el suero de Fanta tenía a la enfermera Sandra teniéndome la manito, a Andrea sentada a los pies de mi cama hablando con Sandra acerca de todos los pacientes y de lo churro que le pareció un doctor, a mi vieja atrás teniéndome una pata, a mi madrina mirando de cerca. Como la Fanta pasó sin pena ni gloria y no me dolió, le pedí a todas las presentes que memorizaran sus posiciones exactas y hasta lo que se pusieron, para repetir la cábala la próxima. Bueno, no sé si va a estar Sandra o Andrea la próxima, depende del día que caiga supongo. Pero al menos espero que la próxima me duela tan poco como esta vez.

Por último vino la droga transparente grosa. Entre medio de una y otra tuve que ir corriendo al baño, claro, entre tanto líquido que te enchufan la vejiga pide a gritos pronta descarga. El último suero me hizo doler un poquito el brazo. Me dio la sensación de una presión medio fea. De todas formas cada vez que la sentía venían las enfermeras y me bajaban un poco el goteo, y el dolor se iba.

Al final de todo me pusieron un suero de limpieza y me pude ir a casa. Pensé que ese no iba a terminar nunca más. Eran las 5 de la tarde y estaba ahí desde las 8 de la mañana. Me quería ir a mi casa ya. 

La sensación final cuando me desenchufaron fue: una menos.

Los síntomas que podría haber experimentado eran cansancio y nauseas. No sólo no tuve nauseas sino que incluso me tomé el atrevimiento de almorzar un poco. Fiel a mi apellido y herencia familiar, tenía hambre. Mi vieja no podía creer que estaba enchufada al suero de un brazo, y con el otro estaba empuñando el tenedor. Cuando llegué a casa también festejé con café con leche y pastafrola. Tampoco me sentí cansada. Yo había proyectado que cuando volviera a casa del hospital iba a estar hecha bolsa y me iba a querer tirar a dormir. Al final cuando volví me sentía tan poco mal, y me había aburrido tanto tener que estar todas esas horas acostada que llegué y me puse a boludear en la compu.

Ya cuando me estaban pasando el último suero de limpieza y estaba aburridísima y queriéndome ir a casa me percaté de que si mi mayor problema había sido el aburrimiento, entonces  no tenía de qué quejarme.

Ojalá todas las sesiones sean así de tranqui, ojalá que me las tome igual de bien, ojalá que la punción muestre que mi médula está genial, ojalá que me esperen apenas 7 sesiones más y ya después la cura total. Y que mi estado de ánimo y ganas de ponerle onda sigan intactos, y que mis venitas se la banquen como campeonas. Y que mi pelo no se caiga mucho. Y si se cae, bueno, le pondré onda.

Estoy contenta, porque fue todo mucho mejor de lo que esperaba.

Creo que tengo a tanta gente rezando por mi persona que Dios se hinchó un poco las pelotas y me ayudó mucho. Como para que lo dejen un poco tranquilo. Asíque gracias Dios y gracias Virgencita.  Gracias a todos los que rezaron por mí, o tiraron buenas vibras. Llegó todo.
Ahora, ¡Sigan con todo eso! Que quedan 7 y las quiero pasar igual de tranqui.



23 de octubre de 2011

Los días previos

Es todo muy raro. Me siento perfectamente bien, pero estoy enferma. Mañana empiezo un tratamiento que me va a curar, pero que asusta un poco. ¡De a ratos me da más miedo la cura que la enfermedad! La quimioterapia me puede dejar debilucha, puede joderme las venas, hacer que se me caiga el pelo y capaz complicarme la fertilidad. Pero me va a sacar de encima este cáncer. Es muy raro.

Voy a mentalizarme bien, y concentrar todas mis energías en imaginar que ése suero que me pasan es lo mejor que me pasó en la vida. Que me va a curar. Que es fantástico.

Hace unos días conocí a una chica que tuvo exactamente lo mismo que yo. Hoy está muy bien, ya curada. Me compartió algo que escribió relatando su experiencia y hay una frase particular que  me gustó mucho: a partir de un determinado momento ella empezó a jugar con imaginar que por el suero le pasaban todas las cosas que le gustan. Coca cola, chizitos, etc.  Gracias Vicky, yo mañana voy a proyectar que me están pasando un café con leche. O unas medialunas, o un buen cuba libre, por qué no.

Más que miedo o angustia tengo un terrible lío en la cabeza. Por ejemplo, el lunes a la mañana estaba participando en una entrevista laboral, y a la tarde tenía que ir a buscar las órdenes de internación para llevar a autorizar a mi obra social. Muy raro. Y en la entrevista me hacían hablar de una experiencia difícil que me haya tocado vivir. Hablé de una situación difícil, y en mi cabeza pensaba: Difícil es saber que tengo cáncer y estar acá, poniéndole onda! No pasé la entrevista, por suerte. Todavía no sé cómo voy a reaccionar a la quimio y si voy a poder estar en un trabajo fijo. Fui más que nada por la experiencia de aprendizaje.

A mí me gusta creer que mi vida va a seguir medianamente igual durante el tratamiento. Pero la verdad que no sé. Todo es un gran no sé, porque cada persona reacciona distinto a la quimoterapia, entonces nadie puede garantizar qué me va a pasar a mí. Estos días me la pasé diciendo: "Iré viendo". Iré viendo qué hago con la carrera, el pelo, el trabajo, mis ganas de hacer cosas. Iré viendo. No voy a pensar lo peor ni tomarme esto en joda.

Iré viendo con mucha tranquilidad, fe y fuerza. Y en la medida de lo posible, sin dejar de ser yo. Eso significa, una chica torpe y muy risueña. Espero no aflojar, y no ser muy cagona. Y también expresar cuando me sienta mal, y descargar.

 De todas formas sé que en la mínima que me empiece a deprimir va a saltar el ejército de amigos y gente linda que tengo a intentar hacerme feliz. No lo dudo un segundo. Ya bastante bien me están haciendo sentir.

Bueno, dejo de escribir y me voy a armar la lista de música pum para arriba que me pienso llevar mañana. Por lo pronto, muchas canciones que me hacen acordar a mi intercambio es España y que me representan momentos muy felices.

Allá vamos.

21 de octubre de 2011

(No tan buenas) nuevas

Hace 15 días me diagnosticaron un linfoma de Hodgkin. ¿Qué es esto? Un cáncer del tejido linfático, o sea, de los ganglios. Suele afectar a la gente joven y  es una enfermedad grave, pero curable.
Mi pronóstico es bastante bueno: me lo diagnosticaron rápido, y estoy en una fase que debería poder curarse con no muchos ciclos de quimioterapia. (Fase 2A). Si todo sale bien voy a estar totalmente curada en 6 meses con un 80% de probabilidades. Un dato importante es que no me cabe la menor duda de que voy a formar parte de este 80 %.  Pero bueno, sé que me espera un camino duro.
Es muy raro todo. Tengo cáncer, pero no me siento mal en absoluto. Mis células se reproducen a toda velocidad, pero me iría a bailar toda la noche. Si no fuera por los ganglios que me puedo tocar en el cuello, pensaría que estoy tan sana como siempre.
Justamente fueron esos ganglios los que me hicieron consultar a un médico hace tres meses. Me estaba tocando el cuello y los sentí. A partir de ese momento se desencadenó una vorágine de exámenes médicos: análisis de sangre, ecografía, placas de todo tipo, visita a la dentista para descartar una infección, consulta con una hematóloga, tomografía computada y por último, biopsia de un ganglio.
Me volvía loca no saber qué tenía. La angustia del desconocimiento es terrible.  Se me cruzaron por la cabeza mil posibles enfermedades. Quería saber cuanto antes qué enfermedad estaba dando vueltas por mi cuerpo. Mal que mal cuando uno sabe contra lo que lucha, por más feo que sea, sabe contra lo que se enfrenta. Y cuesta un poco menos, te podés  mentalizar. No saber angustia.
Cuando me derivaron a una hematóloga me empecé a preocupar. La posibilidad de tener una "enfermedad de la sangre" me asustaba más. También notaba que las amigas de mi mamá no paraban de llamar a casa para ver qué novedades había. Sentía que mi mamá estaba preocupada, y ella no se asusta fácilmente. Primer síntoma de que algo mal andaba.
Y finalmente, el diagnóstico. Fue muy raro enterarme. ¿Quién está preparado para recibir una noticia así? Encima me enteré un jueves a la tarde y el viernes a la mañana supuestamente me iba de viaje a Mar del Plata con todos mis compañeros de curso.
Volví a casa llorando todo el camino de vuelta. Mi mamá manejaba en silencio y yo lloraba un mar. Mi cabeza tranquilamente podría haber explotado de tanta actividad. De pronto me acordé del viaje y lo mencioné. Mi mamá  me dijo que me fuera igual.  A mí me parecía un poco descabellado armar el bolso e irme a Mar del Plata después de recibir semejante noticia. A la vez, me daba mucha bronca perderme eso que venía planeando con mis amigas hace mucho tiempo. Lo pensé un poco más y sentí que iba a ser peor quedarme sola en mi casa llorando, en vez de darme la oportunidad de divertirme.  Siento que tomé la decisión acertada.
Ésta foto es de una de las noches en Mar del Plata:


Yo soy la de camisa rosa. Por si se preguntan qué estábamos haciendo, básicamente uno de los chicos encontró unas flores, y a todos nos pareció divertido jugar a tirar el ramo.
En tres días arranco la quimioterapia.
Cáncer: no sabés con quién te metiste.