21 de febrero de 2012

Vacaciones truncadas

La última quimio me pegó con toda. A lo largo de la semana pasada me fui sintiendo cada día peor. La sensación era de anemia: mucho cansancio, agitación, taquicardia... Llegué hasta el punto ridículo de tener el pulso aceleradísimo estando sentada leyendo. O de prepararme para ir a un cumpleaños, vestirme, salir de casa, y volverme antes de haber caminado una cuadra. No me daba el cuerpo para caminar más.

Eso fue el sábado a la noche. El domingo a la mañana mamá me llevó a la guardia del hospital. Ya desde hace unos días me venía diciendo que sería recomendable ir, pero yo me negaba. Como me tenía que sacar sangre el miércoles quise ver si aguantaba hasta ese día. Una estupidez por donde se lo mire.

Cuando llegué a la guardia y me sacaron sangre los resultados fueron de terror. No tenía casi glóbulos rojos, ni blancos, ni plaquetas. Así que el título de este post bien podría ser: Soy una pelotuda. Soy una pelotuda porque me dejé estar hasta un nivel preocupante, al pedo, por caprichosa. Aprendí mi lección.

Encima cuando me digné a ir al hospital fui pensando: "me pasan una transfusión y me voy a casa". No señor, me internaron para hacerme transfusiones de glóbulos rojos y plaquetas y tenerme en observación. Claro, aparentemente la falta de plaquetas hacía que corriera riesgo de hacer un hematoma interno. (?) Miedooooo.
A su vez, como tenía dos glóbulos blancos con cincuenta, me hicieron poner un barbijo y no me quisieron hacer las transfusiones por el catéter. Claro, con tan pocas defensas si me lo usaban y se llegaba a infectar se hubiera armado un lío terrible, era mucho más seguro ir por el brazo.

Me había olvidado cuanto amo a mi mogul (el catéter). Se necesitaron varios intentos fallidos y un total de tres personas para poder ponerme una vía en el brazo. No miento, intervinieron la chica de hematología y dos enfermeros. Ay mis fucking venas... Temblé de miedo cuando tenía a un enfermero de cada lado, buscándome venas en ambos brazos. Es psicológico. Hay cosas que son mucho más "miedosas" y duelen más y que me las banco re tranqui. Pero la sensación de búsqueda de venas en el brazo me genera una angustia terrible. El guante que te atan en el brazo  para que se marquen las venas ya me pone mal. ¡Ni siquiera me da miedo el pinchazo! Es re chiquitito, el del catéter duele mucho más. Es el momento de búsqueda de venas que me da miedo. No sé si será por loca, o porque me hace acordar a las primeras quimios... Quién sabe.

Creo que nunca dormí peor en la vida. Cuando no me despertaba por mi cuenta me despertaba la enfermera que me tenía que controlar la temperatura, o sacar sangre, o dar una pastilla...

Por suerrrrte me dieron de alta al día siguiente, con la promesa de que me porte bien, me de mis inyecciones y vuelva a sacarme sangre el miércoles.

Hoy ya me siento muchísimo mejor. Y estoy FELIZ de estar en casa.
Nunca más me porto tan mal.

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