19 de noviembre de 2011

Optimismo

Hace unos días elaboré mi propia definición de optimismo.
Optimismo es: ir a depilarte las cejas cuando se te está cayendo el pelo.

Chau pelo

Hace exactamente una semana que se me empezó a caer el pelo. Empezó a desprenderse con timidez, principalmente cuando me pasaba los dedos por la melena, (típico tic de pelilarga). En un principio no le di demasiada bola, pensé que quizá era más sugestión que otra cosa. Después ya empezó a ser más evidente.
 Cada vez que me bañaba y me lo cepillaba me sacaba una gran cantidad. No es que me quedaba con un mechón en la mano, ni que se me hacían agujeros visibles en la cabeza. Igual la sensación es horrible. 

Cuando me cepillaba me quedaban bolas de pelos en el cepillo, lo mismo con la bañera. En el  cepillo, la bañera, la ropa, mis piernas! Empecé a ver pelos por todas partes. Pelos, pelos, pelos. Pelos en la remera, en la almohada, arriba del televisor! (?). De repente cambié mi tic de pasarme los dedos por el pelo (no me lo quería ni tocar), y lo reemplazé por el tic de sacarme de encima los pelos que me iban quedando en la ropa y en el cuerpo. El momento de la ducha pasó a ser mi momento menos preferido del día.

Como tengo (TENÍA!) el pelo larguísimo, todo era más evidente, mis pelos caídos eran kilométricos y se enganchaban por todas partes.Mi mamá salió corriendo a comprarme un shampoo especial y un peine muy ancho para que no me tironee después de bañarme. Ninguno de los dos hizo demasiado efecto.. jajaja. Gracias por la intención igual vieja!

La decisión más inteligente hubiera sido habérmelo cortado corto ni bien se me empezó a caer. Pero bueno, hace una semana no tenía ganas de tomar la decisión inteligente. Tengo el pelo largo hasta la cola casi desde hace 5 años. Ya había pasado a considerar a mi melena como parte de mi personalidad. Para ser sincera también, tenía miedo de cortármelo y que me quedara muy feo para el último día de clases y la fiesta. Y de alguna forma extraña, psicológicamente, quería estar igual a todo el resto de mis años de cursada en los dos eventos.  Entiendo que todo esto suene como una estupidez sin importancia, pero bueno, esto es lo que siento y no quiero dejar de reflejar la importancia que tiene para mí en este blog.

Así que una vez pasadas esas dos cosas y con el enorme apoyo de dos amiguísimas fui a cortármelo ayer. Es como si fueran dos etapas distintas. Cierro una y abro otra con cambios físicos evidentes. Incluso con un corte de pelo que me hace más adulta. En el último día de clases, pelo largo hasta la cola, look adolescente y típico mío. Hoy, de cara a dar los últimos finales de la carrera, pelo cortísimo. (y muy canchero, si  me permiten!).
Ahí van las fotos del antes y el después:



Yo soy la de bigotes. Ahí estábamos en plena preparación antes de asaltar toda la facultad con espuma para festejar el último día de clases.
Este es el ahora:


Terrible cambio!!!! De atrás incluso está más corto, al ras.  Estoy contenta. Siento que me quedó bastante bien, y me alegra haberme animado.
Se me sigue cayendo, pero menos, porque se me enreda menos, y no me lo tengo que tironear. O quizá se me cae lo mismo, pero como ahora se me caen pelos cortitos, me molesta menos. Cualquiera de las dos posibilidades me sirve.

Entiendo que es sólo pelo, y que al lado de curarme esto es una pelotudez. Pero mentiría si dijera que no me provocó nada. Me encantaría que no se me cayera más, o al menos que no se caiga de forma evidente. No tanto por lo que me va a generar a mí verme pelada, sino más bien por las cosas que siento que dejaría de hacer en ese caso. La calvicie me incomoda en la medida en que afectaría un poco mi vida cotidiana, y eso es algo que me propuse impedirle a mi enfermedad en la medida de lo posible desde un principio. Y bueno, no creo que la personalidad me de tanto como para ir a una entrevista laboral con corte de pelo de kiwi, por ejemplo. Veremos. Por lo pronto, estoy contenta con mi nuevo peluquín.
Mención especial merecen mis amigas Caro y Aldi en este post, que me bancaron como dos reinas mi locura de caída de pelo y se la jugaron cortándose el pelo el mismo día que yo. Las dos tenían también el pelo larguísimo, por la cola y se lo cortaron ayer en un claro gesto de solidaridad. Su mensaje: te bancamos y es sólo pelo. Ya desde un principio me habían prometido imitar mi look para la fiesta de egresados si mi caída de pelo implicaba tener que usar una bandana o una peluca flúo. (fueron muy entusiastas con la peluca flúo jajaja, manga de cachivaches). Después me anticiparon que se iban a cortar el pelo el mismo día que yo. Intenté impedirlo, pero no hubo caso. Después subo la foto que me sacó Aldana cuando me estaban cortando el pelo (mi cara de loca asusta).

Sigo conmovida con como los amigos y la gente que te quiere puede arreglárselas para sacar algo lindo de las situaciones más feas. Hoy mi historia de pelo es alegre y positiva gracias a ellas. Podría haber sido más tétrica, pero eso logran. Chicas, me rapo tres veces por su amistad. Con amigas como ustedes siento que puedo atravesar cualquier cosa.

Pollito de fiesta

Mail que le mandé a mi médica el jueves a la tarde:
Hola Elsa! Al final me saqué sangre hoy. Hoy es mi fiesta de egresados y tengo muchas muchas muchas ganas de ir! ¿Están subidos a mi historia clínica ya los resultados?
¿Estoy super mega neutropénica? Me siento bien. ¿Qué me decís? Gracias, un beso!

Mail que me contestó:
Querida Mery: NO estás neutropénica. Feliz fiesta de egresados!

(Estar neutropénico es tener los neutrófilos muy bajos. Si están muy bajos hay que suspender la quimio y tomar medidas para estar lo más alejado posible de un potencial contagio de cualquier cosa.) O sea que ir a bailar no es una posibilidad! Qué genia que es mi médica. Desde el primer día me instó a tomarme todo con mucha tranquilidad, a hacer vida normal, a no volverme loca.. Me ayuda a desdramatizar mi enfermedad.
  
Para ser completamente sincera, debo admitir que este mail lo leí una vez vuelta de la fiesta de egresados. O sea que medio que me fui sin saber cómo estaba realmente. Pero me sentía bien, muy bien. Y en realidad hasta el jueves a la tarde había hecho vida normal todos los días (incluyendo ir a la facu, estar en contacto con mucha gente, andar en bondi o subte). Sentí que si había podido hacer todo eso tranquilamente, (y quizá estando neutropénica), los riesgos de contagio no iban a ser mucho mayores sólo por ir a la fiesta.

Así que me fui! Y me alegro porque me divertí mucho. Al día siguiente me desperté con mis amigas en casa (se quedaron dos a dormir) y me enteré que mis análisis habían dado bien. Genial.
Adjunto foto del jueves a la noche:



Estoy vestida de colores flúo porque era la consigna, y en el brazo por si no llegan a apreciarlo del todo, tengo un tatuaje casero, que me hizo una compañera con marcador negro y mucho amor. Es un pollo con bonete y abajo dice "Party chicken". Espectacular.

Se la acabo de mandar por mail a mi hematóloga.


16 de noviembre de 2011

Catéter será

Ahora que después de dos quimios confirmamos que mis venas son blanduchas, problemáticas y rebeldes, la próxima me la van a hacer con un catéter, más específicamente, con un porta-cath. Para mi desilusión, se escribe "port-a-cath, y no "portacat", y me tengo que guardar todos los chistes relativos a que se llamaba así porque lo porto yo, y demás.
¿Qué es un esto? Un catéter que va debajo la piel y que se conecta a una vena importante, en mi caso, creo que  la subclavia. Se ve así:

Bueno, en realidad no se ve del todo así porque una vez colocado, el tamborcito queda debajo de la piel y no se ve, aunque sí queda el relieve.
Es bastante común que se lo pongan a pacientes que están haciendo quimioterapia, porque las drogas son bastante "corrosivas" y pueden lastimar las venas de los brazos. Mi médica desde un principio me anticipó la posibilidad de que me tuvieran que poner un catéter, aunque prefirió esperar a ver si mis brazos se la bancaban. Ahora que vimos que claramente no se la bancan, acordamos que me lo van a poner. Tengo turno para la micro cirugía este lunes, antes de la quimio. Me lo ponen ahora, y me lo dejan hasta febrero.
Si bien no me super divierte la idea de tener un catéter con relieve abajo de la clavícula, prefiero eso toda la vida a que se me hagan bolsa las venas de los brazos. Y en realidad, al fin y al cabo el momento que más sufro de cada quimio es justamente cuando me están palmoteando los brazos buscándome venas. El catéter me va a ahorrar ese pequeño disgusto, así que allá vamos.
Creo que le voy a buscar un nombre, no le puedo decir catéter nada más. Ya se me va ocurrir algo.

Eu tenho muito sono

Tengo mucho sueño. Eso le anduve diciendo últimamente a mis amigos que hablan portugués y me preguntan cómo ando. La realidad es que yo no hablo un pito de portugués, por eso se los digo y se matan de risa. Soy  increíblemente inapta para ese idioma, entonces nuestra diversión consiste en que yo tiro palabras en portugués y ellos se rién. Se ríen muito!
En fin, estos últimos días anduve con bastante cansancio. Es un síntoma típico de la quimioterapia. El viernes pasado estaba en la facultad y sentía que me pesaban los ojos. Quizá estoy un poco anémica, no sé. Los análisis de sangre de mañana dirán. Entre varias otras cosas buenas, espero que esos análisis digan que puedo ir a la fiesta de egresados, que también es mañana. Vamos glóbulos, porténse bien y los llevo a bailar.
Como arranqué hace poco con la quimioterapia, todavía no termino de entender del todo a mi cuerpo, y los síntomas que tengo. Por eso digo, quizá estoy anémica, pero la verdad que ni idea, porque no sé como se siente estar anémico. Nunca me pasó. Con el tiempo empezaré a entender más como me afecta la quimio y cómo responde mi cuerpo.
Por un lado tengo mucho sueño, o más bien ganas de estar acostada y por el otro, en estos días me anduve despertando sola, antes de que suene el despertador. Nada del otro mundo, pensarán. Bueno, para los que me conocen esto es rarísimo. Una habilidad nunca antes vista en mi persona. Yo no duermo, hiberno. No me despierta nada ni nadie. Es motivo de peleas familiares. (-no me despertaste! -te fui a despertar tres veces!!). De todas formas, me despierto, miro la hora y me vuelvo a dormir sin problemas. La morsa sigue estando, sólo que un poco más inquieta. Creo que mi cuerpo está cansado pero mi cabeza está muy loca. (Más de lo usual). Bueno, capaz también tiene que ver un poco con olvidarme de bajar la persiana BIEN del todo, y de olvidarme también de pasar por el baño antes de meterme en la cama. Me cuesta acostumbrarme a la rutina de ingerir muchísimo líquido!  Ya le tomaré el ritmo.

8 de noviembre de 2011

Adentro la segunda

Ayer tuve la segunda quimio. Fue un poco más engorrosa que la primera. Llegué al hospital a las 7 y pico de la mañana para sacarme sangre. El procedimiento a partir de ahora implica sacarme sangre antes de cada quimio para ver en cuánto están mis glóbulos blancos, porque de eso depende cuánta droga me pasan. Acusé 4500 glóbulos blancos, o sea que siguieron bajando considerablemente aún dos semanas después de la primer sesión. No me imaginé que iba a ser así. Igual todo en orden por suerte.
Como llegué tan temprano al sector de quimioterapia me tuve que sentar un ratito en los sillones de afuera hasta que se liberaran las habitaciones. Mientras esperaba ahí no pude evitar notar que no había nadie de menos de 50 años, por ser generosa. ¡Soy la pendex de quimioterapia, por afano!
Esta vez me tocó compartir cuarto con otra persona. Una señora grande, creo. Digo creo porque nos separaba una cortina y en realidad nunca llegué a verla. Sí me tocó ver a todas las visitas y médicos que venían a verla, que de paso a su sector del cuarto inevitablemente pasaban por enfrente de mi y saludaban. Medio rara la situación. Holaaaa qué tallll.
Así que esta vez no tuve ventana :(   Encima a la pobre señora le dolía algo y se quejaba y hacía sonidos no muy gratos. Eso no estaba tan bueno. Por un lado me hacía sentir mal por la señora. Por el otro, yo no me sentía mal físicamente, de hecho estaba intentando ponerle onda a toda la situación. Estaba bastante risueña con mi madrina que es un personaje y me contaba cada historia.. Pero me daba culpa estar riéndome tanto , entonces me comportaba y le pedía a mi madrina que baje la voz. Bueno, quién sabe, quizá en realidad la estábamos entreteniendo a la señora.
Mis venas no se portaron muy bien esta vuelta. Costó mucho encontrar una decente en el brazo izquierdo, (no se pudo), así que hubo que recurrir nuevamente al derecho. Normalmente se intenta ir alternando un brazo y otro. Para mí fue derecho, y derecho. Como tengo venas tan blanduchas me tuvieron que pasar la medicación a dos por hora, por miedo a que me lastimen las drogas. Me terminé yendo a las 7 de la tarde. Sí, contó bien señor lector, 12 horas en total!
¡Siento que mis venas no se condicen con mi espíritu de lucha! jaja, pero bueno, qué se le va a hacer. Pobres, hicieron lo que pudieron. De regalo me llevé dos pequeños hematomas, uno en cada brazo. Nada muy trágico. Sigo insistiendo en que todas mis pequeñas quejas son mariconeadas, y que realmente no tengo de qué quejarme.
Una vez más mi mayor síntoma fue el aburrimiento. T E D I O, que por suerte fue interrumpido amorosamente por todas mis visitas. Pasa que quien escribe es un pollo inquieto...
Hacia la tarde cayó mi hermana y con mucha dulzura me untó las galletitas del té. Ah, por supuesto que en esta quimio volví a comer. Esta vez me llevé un sandwichito indiscreto en la mochila, anticipando que iba a ser ampliamente superior al almuerzo de hospital. Lo fue. A decir verdad me llevé un sandwichito, un bon o bon y unos cuantos caramelos. Y bueno, en 12 horas.. agarra hambre! Ya para la próxima pierdo totalmente la timidez y la mando a mi mamá a comprarme unas pastas afuera. Va en serio, ya me fue a buscar el menú y todo..
Con mi hermana vimos una película que ya me había llevado cargada en la compu. Así pasaron rápido dos horas. Fue una buena estrategia. También me había llevado todos los apuntes de la facu, la cartuchera, los resaltadores... Apenas los toqué. Mi capacidad para estudiar fue nula. Ya anticipaba que los iba a llevar medio al pedo, pero si no los llevaba me iba a sentir culpable. Así que final feliz, no estudié nada, ni me sentí culpable.
Cuando volví a casa no me sentí mal. Un día después ando con bastante sueño, pero no mucho más que eso. Ahora 15 días de descanso.
¡¡Una más superada!!



(De yapa, mi hermana y yo en plena peli.)

6 de noviembre de 2011

Mañana, la segunda.


La subió una amiga a facebook por cualquier otro motivo, pero a mí me pareció una buena alegoría a la quimioterapia.

3 de noviembre de 2011

"And fight this concha de la lora"

Tardaría mucho en escribir todos los gestos lindísimos que me anduvo regalando la gente últimamente. Igual ya lo voy a hacer: es el combustible de mi alegría y algo que quiero contar específicamente en este blog.
Hoy escribo sobre uno en particular. Bueno, en realidad es más de uno, pero salieron todos de una persona sumamente especial para mi persona y para este planeta: Carolo.
Caro es amiga mía de la facultad. Con ella compartí miles de de cosas, siendo la más importante mi intercambio a España. Nos fuimos de enero a julio de este año y les puedo asegurar que en esos 6 meses juntamos anécdotas y recuerdos lindos para toda la vida. También sospechamos que en 6 meses de fiesta perdimos 5 años de vida, pero ese es otro tema.
Hoy cuento esto porque hace unos días Caro me sorprendió con un video en el que compilaba saludos y mensajes de ánimo de todos nuestros amigos que nos hicimos allá. Franceses, polacos, españoles, brasileros, argentinos, italianos, el rumano desquiciado, irlandeses, australianos; todos diciéndome cosas lindas y deséandome suerte. Yo no le había contado nada a nadie, ella misma se encargó de mandarles mails a todos y presionarlos (conociéndola, imagino que con una insistencia considerable) para que me manden videos.
Me conmovió terriblemente. ¡No me la vi venir nunca! Encima me engañó y entré como un caballo.
El video me lo pasaron en la facultad haciéndome creer que me iban a mostrar cualquier otra cosa y de repente ahí estaba Nina, la polaca, hablándome! Indescriptible. Para mí ver a esa gente significa asociar automáticamente con todos momentos felicísimos. En fin. Se imaginarán mi emoción e incredulidad.
Y hoy, de vuelta!!! Estaba todo mi curso terminando un parcial en la facultad y nos hicieron quedar sentados para que nos muestren "un video de un caso que iba a entrar para el final". Qué embole, pensé. Me senté al fondo, prendieron el video y ahí estaba Youri, un cantante increíble que conocimos en París. (De vuelta me engañó!!!).  Por suerte de esta hay registro fotográfico de mi expresión. Comparto:



Creo que si intentara reproducir esa expresión ahora no podría. Mezcla de sonrisa, con llanto, con "no puedo creer que lo hizo de vuelta", con "la adoro", con "¿¡qué está pasando?!", con "¿¿¿cómo consiguió a este pibe???", con muchas otras cosas más.
Pongo el video que se explica por sí solo.




Y acá ya sí que directamente no puedo describir todo lo que me generó este video.
Pero bueno, no por eso voy a dejar de compartirlo.
Ah, ¿y el título del post? Entre todos los comentarios de mis amigos del primer video me encantó particularmente el de Augustín, mi amigo francés, que me habló mitad en inglés y mitad en castellano, (como hablábamos en Valencia). Haciendo uso de nuestras valiosísimas enseñanzas de español se despidió con un genial : " and Marillo... please, get rid of this CONCHA DE LA LORA!"

Feliz jueves para todos

Acabo de volver de la hematóloga y traigo buenas nuevas:
- Mi médula está fantástica
- Mis ganglios se achicaron considerablemente
Sumado a que ya sabía que mi sangre estaba bien... Un gran jueves.



En el camino de vuelta noté que el clima suele acompañar mis sentimientos cada vez que voy a la hematóloga. Hoy, soleado y caluroso. El día del diagnóstico: noche cerrada y lluvia terrible.
Vamos por muchos más días soleados.
Ps: le dije a mi médica que le voy a mandar una foto mía bailando en la fiesta de egresados.

31 de octubre de 2011

¡Vamos chicos!

Hoy me hice el primer análisis de sangre desde la primer quimio y los resultados son muy buenos.  :)
Esta primera extracción iba a mostrar cómo está reaccionando mi cuerpo a las drogas. Y se ve que se llevan bien. Mis glóbulos blancos bajaron de 20.000 a  9.000 . (El rango de variación para una persona sana va de 4.500 a 10.000).  Eso significa que la medicación está haciendo efecto, y que a la vez no es tan tóxica como para barrérmelos todos. Si tuviera muy pocos glóbulos blancos sería un lío, porque ahí estaría prácticamente sin defensas y habría que frenar la quimio por un rato, o cambiar el esquema, no sé. En fin, estoy contenta.
Ya me habían anticipado que dependiendo de cómo se fueran portando mis glóbulos blancos iba a poder hacer más o menos vida normal. (comer más libremente, estar en contacto con gente, salir, etc. )
Bueno, por ahora puedo hacer vida normal. Fiesta de egresados, ¡allá vamos!
Mi hematóloga me contó los resultados por teléfono, a lo que le pregunté:
-Entonces...... ¿puedo comer normal?
-Sí
-¿Y salir?
-Sí
-¿¿¿Tomar cerveza???
-Sí

Vamos linfocitos ¡sigan portándose así de bien!

Primera semana

Los días que siguieron a la primer quimio por suerte fueron muy tranquilos. No experimenté síntomas significativos, más allá de un sueño importante y un mínimo asquito a la comida. (A la comida fea!). No estoy con nauseas, pero sí quizá con menos tolerancia a la comida que no me gusta mucho. O sea que estoy más hecha una malcriada que otra cosa. Me tuve que cuidar con ciertos alimentos: me aconsejaron evitar comer cosas crudas, frituras, tomar alcohol.. Nada demasiado terrible.
El sueño es un buen efecto secundario. No es que ando super cansada todos los días, simplemente que en cuanto apoyo la cabeza, DUERMO. El miércoles dormí como si nada 3 horas de siesta. Cuando me desperté pensé que después me iba a ser un lío dormirme a la noche, y al final terminé planchando 10 horas de vuelta.En realidad mientras más duerma mejor, me conviene estar bien descansada y en el mejor estado físico posible.
Ah,  y como me sentía bien fui a la facultad sin problemas.      :)
Qué locura ¿no? Estar contento de levantarse temprano e ir a cursar...

30 de octubre de 2011

Mis dos nuevos mejores amigos


Se los presento: son mi pelotita de nervios y mi botellota de litro y medio de agua. No estoy al borde del colapso nervioso ni tampoco estoy haciendo el Desafío Villa del Sur. Simplemente me sugirieron estrujar la pelotita para fortalecer mis venas y tomar mucho líquido para limpiar mi organismo.
La pelotita la uso cuando estoy viendo tele o en el bondi. La gente debe pensar que estoy re loca. Hacen bien. Y el consumo excesivo de líquido me podría clasificar tranquilamente para las Olimpíadas de Hacer Pis, por decirlo con imaginación elegante.

Posdata

En el post acerca de mi primer quimio me olvidé de escribir algo terriblemente lindo. Cuando ya estaba lista para irme vino la enfermera de la tarde (Paola) y me sacó la vía. Me hizo mantenerme el lugar del pinchazo apretado bien fuerte por un ratito para que no se me hiciera un moretón. Vino, me la sacó y se fue.  Entonces cuando unos minutos después yo ya me estaba yendo pasé por enfrente del "box" de las enfermeras y saludé con la mano.
Paola me hizo un gesto como para que frene, salió del box, me saludó con un beso, y sonriente me dijo:  Va a estar todo bien. 
Yo de alguna forma ya lo sé, pero qué lindo escucharlo con tanta dulzura gratuita incluida.

25 de octubre de 2011

Se busca escribano

Últimamente me percaté de que cada vez que hago una consulta con mi hematóloga, y está mi mamá presente, al final siempre termina cada una con una versión distinta de los hechos y las recomendaciones recibidas. Es como si la información fuera tan "impresionante" (ni siquiera lo es), o todo el asunto tan impactante, que nos cuesta percibir correctamente la información. Después comparamos las versiones y nos reímos, y decimos: Qué mal que estamos.
Ayer por ejemplo, cuando vino al principio de todo la hematóloga me dio 5 órdenes distintas. Dos para sacarme sangre, una para pedir turno con ella, otra para no sé qué cosa. En el momento sentí que entendía todo, pero después se fue y me di cuenta de que en realidad no. No había entendido un soto. ¡Por suerte estaba todo escrito!
 Asique estuvimos considerando la opción de, a partir de ahora, llevar a cada nueva consulta a una tercera persona no involucrada sentimentalmente, que pueda registrar de forma fidedigna lo que dice la doctora, para después reproducirlo cuando lo necesitemos. O directamente llevar un grabador.
También considero la posibilidad de que nuestras neuronas vuelvan a la normalidad en las semanas siguientes. Ojalá así sea.

Mentalización

Charlando con una amiga acerca de las 8 sesiones de quimioterapia que tengo que hacer, llegamos a la conclusión de que tengo que mentalizarme como que son 8 obstáculos. Y se nos ocurrió la figura de las vallas. Tengo que saltar 8 vallas. Ya pasé una. Vamos por las otras 7.

Adentro la primera

Ayer tuve mi primer sesión de quimioterapia. La verdad que fue bastante mejor de lo que esperaba.Llegué a las 8 al hospital con mi mamá. En el sector de Oncología ya me estaba esperando un casi tío que es médico y trabaja en el mismo hospital. 

Apenas llegué me mandaron a un cuarto. Tengo la suerte de tener una obra social que, al menos en ese hospital, exige que a sus afiliados con tratamientos oncológicos los pongan en habitaciones. Es mucho más cómodo y privado. Estás acostado en una cama, hay un par de sillas, tele.. No me puedo quejar, sé que para muchas otras personas no es así de cómodo. Igual debo admitir que en mis primeras proyecciones mentales de quimioterapia me imaginaba sentada enchufada en un cuarto con sillones, rodeada de gente, haciéndome amiga de mis compañeros peladitos. (?)

Tuve que esperar un rato largo en el cuarto hasta que empezara todo. Mamá estaba sentada en una silla y yo sentada en la cama. Ahí hice uso de mi selección de música pum para arriba que me ponía de buen humor y me daba ganas de bailar. Bueno, no bailé ni nada, pero demostré mi satisfacción con movimientos leves de cabeza. Creo que mi vieja no fue capaz ni de agarrar el libro que había llevado. Imagino que de a ratos para ella esto debe ser más difícil que para mí.

En medio de la espera y con la puerta del cuarto abierta se frenó una chica rapadita que pasaba caminando por el pasillo, recién llegada.
-Hola, permisoooo, (entra en el cuarto), yo soy Andrea.
Yo, sorprendida frente a la intromisión simpática: Pasá, pasá!
-¿Es tu primera vez?
-Sí, sí, arranco hoy.
-¿Qué tenés?
-Hodgkin
-Ah mirá. ¿Y adonde te salió?
-Acá y acá. Me señalo.
-Cuello y mediastino, acotó mamá doctora
-Ah bueno, tranquila. Va a estar todo bien.
-Gracias, estoy tranquila
-Sí, yo tuve Hodgkin, hace 5 años.Uy, qué fiaca, pienso. Le salió de vuelta. La amiga que la acompañaba, desde el pasillo le dice, Uy Andrea, no le cuentes eso, pobre.., pensando que me iba a amargar un poco antes de empezar la primera quimio. No me amargó, pero me pareció una cagada que la muy  pobre tuviera que estar luchándola de vuelta
-Bueno, María, TRANQUI, va a estar todo bien, te va a ir bárbaro. Vengo a visitarte después, ¡chau!
Y se fue nomás. Me cayó muy bien. Las personas extrovertidas y abiertas me atraen. Aparte no paró de tirarme buena onda. Una loca linda.

Después entró la enfermera.
-¿Quién es la paciente?
-Ehhh yo.

Me causó un poco de extrañes la pregunta. Claro, es muy loco, si nos ves a mi mamá y a mí en una habitación, y te hago adivinar, a la gente le costaría adivinar quién tiene cáncer. ¡Al menos hasta ahora!

Ahí me tomaron la temperatura, y midieron la presión. Todo en orden.Al parecer, todo arrancó más tarde porque siempre piden las drogas a la farmacia  una vez que el paciente llega al hospital, para que no se dañen con la espera, o la luz, o la temperatura, o no sé. 

Mientras estaba esperando pasó mi médica a visitarme. (A esta altura Gabriel, el casi tío, ya se había fijado el número de interno de mi habitación y había llamado dos veces para ver cómo iba todo).

Mi médica me preguntó si estaba lista para el pinchazo.

-¿Qué pinchazo?

-Ah, no te contamos, hoy vamos a hacerte también una biopsia de médula como para verificar que esté completamente normal y que no halla problemas ahí. Si anda todo bien, que yo creo que es lo más probable, seguimos con el esquema de tratamiento normal.

No sabía que tenía posibilidades de que el Hodgkin estuviera más expandido que cuello y mediastino. Eso me angustió un poquitito. La posibilidad de estar un poco más grave de lo que pensaba, digamos.

No sé si mi médica realmente se olvidó de avisarme, o si prefirió no sumarme algo más angustiante para el primer dìa de quimio. Capaz incluso fue mejor enterarme directamente ahí. Total, no me iba a ir corriendo a ningún lado.

Y bueno, finalmente llegó la enfermera que me iba a poner la vía. Para ese entonces ya había llegado mi madrina, y a ella y a mi mamá las hicieron salir del cuarto. Costó encontrarme una vena decente. Eso fue una fiaca. Se ve que las mías son blanduchas y escondidizas. Qué embole, pensé. Es malísimo si ya les cuesta encontrarme una vena decente antes de la primer quimio. ¿Qué me quedará para más adelante, cuando tenga las venas de ambos brazos medio hechas bolsa? Bueno, después de mucho buscar y palmotear, me encontraron una y me pusieron la vía. A partir de ahí todas las drogas que me pasaron me las fueron pasando por esa vía, sin tocarme nunca más la vena.

Para arrancar, un preparado de corticoides y un antivomitivo. Mientras tenía enchufado eso vino mi médica con otro médico a hacerme la biopsia de médula. Consiste en pincharte con una aguja especial (¡especialmente gruesa!) hasta el hueso ilíaco, y de ahí sacar médula ósea. O sea, te pinchan a la altura de la zona lumbar, y te aspiran sangre de ahí. La verdad que me dolió un poquito. La anestesia duele y arde. El pinchazo grande ya no duele tanto, porque estás anestesiado, pero lo sentís porque te atraviesa el hueso. A ver, no es super doloroso. Más que dolor, impresiona la sensación. Porque sabés lo que te están haciendo, y es un poco impresionante. Y encima yo soy medio suicida y giré la cabeza para ver qué estaba haciendo mi médica. Fue muy loco, ella me estaba atornillando una terrible aguja en mi espalda y no me dolía mucho. Atornillando porque es una aguja especial para huesos, que tiene en la punta una especie de manija, que sirve para que la giren. Yo ya las  conocía porque mi viejo trabajaba con esas agujas, en casa he visto más de una.

Me hicieron dos pinchazos. Mi hematóloga me pinchaba y el otro médico iba guardando las muestras. Entre un pinchazo y otro le pedí al médico que me mostrara la aguja que me iban a poner a continuación. Se negó.  Sí me mostró las jeringas con sangre que me habían sacado, pero no me quiso mostrar la agujota con la que me iban a pinchar. ¡Qué tupé! ¡No me voy a ir corriendo a ningún lado doctor, ya sé que es grande y fea! Encima yo te estoy mostrando el culo (tenía los pantalones un poco bajos), vos al menos podés tener la decencia de, a cambio, dejarme ver la aguja con la que me van a pinchar! Por supuesto que todo esto lo pensé y no se lo dije. Mientras tanto la hematóloga divina me sacaba tema de conversación y me contaba acerca de sus nietos, intentando hacerme pensar en otra cosa.

Después se fueron y empezaron a pasarme las drogas de quimioterapia. Me dijeron los nombres de todas y por supuesto me olvidé todos. En mi vocabulario personal son: las dos tranqui que te pasan por jeringuita, la que te pasan por suero y parece Fanta (es anaranjada), y la trasparente heavy que te puede hacer doler las venas. En realidad las últimas dos son las que te pueden hacer doler. La Fanta pasó casi inadvertida por suerte. Gracias a Dios y a Sandra, la enfermera que se quedó al lado mío todo durante todo el tiempo que me pasaron esa medicación. Con una mano me tenía el brazo y con la otra me sostenía la mano. Me enterneció y me hizo sentir muy bien. Al mismo tiempo tenía a Andrea sentada a los pies de mi cama, que había pasado un rato antes y se había sentado a charlar conmigo. Ésta vez vino sin gorro y arrastrando su carrito de suero como si nada. Se sentó en la cama y charlamos bastante, me contó de su trabajo, sus hijos. Me recomendó libros y me insistió en que muchísimo pasa por la cabeza. Y que los pacientes muchas veces tenemos conocimientos que los médicos no, y está bueno hablar entre nosotros, porque nos entendemos.

Me encantó conocerla. Cuanta fuerza en una sola mujer. Como me había adelantado antes, ella hace 5 años tuvo un linfoma de Hodgkin, como yo. Se curó de eso y ahora hace menos de un año creo, le salió otro linfoma, ésta vez no Hodgkin. De ese supuestamente se había curado también, incluso terminó el tratamiento exitosamente para tener una recaída de vuelta ahora. A diferencia mía, que voy al hospital por unas horas, me enchufan y me voy a casa, Andrea se tenía que quedar internada de lunes a  sábado. Enchufada la mayor parte del tiempo. Me conmovieron su fuerza, sus ganas de vivir, y sus palabras cálidas. Y entendí por qué es como es, y  se la pasa visitando a todos los internados cuarto por cuarto, y charlando con todas las enfermeras. Si yo fuera ella probablemente me aburriría tanto que haría lo mismo. Grande Andrea. Le dije que la tercera es la vencida, pensando en sus tres cánceres. Le deseo de corazón que así sea, la conocí poco pero parece ser una mina de 10.

Bueno, asíque mientras me pasaban el suero de Fanta tenía a la enfermera Sandra teniéndome la manito, a Andrea sentada a los pies de mi cama hablando con Sandra acerca de todos los pacientes y de lo churro que le pareció un doctor, a mi vieja atrás teniéndome una pata, a mi madrina mirando de cerca. Como la Fanta pasó sin pena ni gloria y no me dolió, le pedí a todas las presentes que memorizaran sus posiciones exactas y hasta lo que se pusieron, para repetir la cábala la próxima. Bueno, no sé si va a estar Sandra o Andrea la próxima, depende del día que caiga supongo. Pero al menos espero que la próxima me duela tan poco como esta vez.

Por último vino la droga transparente grosa. Entre medio de una y otra tuve que ir corriendo al baño, claro, entre tanto líquido que te enchufan la vejiga pide a gritos pronta descarga. El último suero me hizo doler un poquito el brazo. Me dio la sensación de una presión medio fea. De todas formas cada vez que la sentía venían las enfermeras y me bajaban un poco el goteo, y el dolor se iba.

Al final de todo me pusieron un suero de limpieza y me pude ir a casa. Pensé que ese no iba a terminar nunca más. Eran las 5 de la tarde y estaba ahí desde las 8 de la mañana. Me quería ir a mi casa ya. 

La sensación final cuando me desenchufaron fue: una menos.

Los síntomas que podría haber experimentado eran cansancio y nauseas. No sólo no tuve nauseas sino que incluso me tomé el atrevimiento de almorzar un poco. Fiel a mi apellido y herencia familiar, tenía hambre. Mi vieja no podía creer que estaba enchufada al suero de un brazo, y con el otro estaba empuñando el tenedor. Cuando llegué a casa también festejé con café con leche y pastafrola. Tampoco me sentí cansada. Yo había proyectado que cuando volviera a casa del hospital iba a estar hecha bolsa y me iba a querer tirar a dormir. Al final cuando volví me sentía tan poco mal, y me había aburrido tanto tener que estar todas esas horas acostada que llegué y me puse a boludear en la compu.

Ya cuando me estaban pasando el último suero de limpieza y estaba aburridísima y queriéndome ir a casa me percaté de que si mi mayor problema había sido el aburrimiento, entonces  no tenía de qué quejarme.

Ojalá todas las sesiones sean así de tranqui, ojalá que me las tome igual de bien, ojalá que la punción muestre que mi médula está genial, ojalá que me esperen apenas 7 sesiones más y ya después la cura total. Y que mi estado de ánimo y ganas de ponerle onda sigan intactos, y que mis venitas se la banquen como campeonas. Y que mi pelo no se caiga mucho. Y si se cae, bueno, le pondré onda.

Estoy contenta, porque fue todo mucho mejor de lo que esperaba.

Creo que tengo a tanta gente rezando por mi persona que Dios se hinchó un poco las pelotas y me ayudó mucho. Como para que lo dejen un poco tranquilo. Asíque gracias Dios y gracias Virgencita.  Gracias a todos los que rezaron por mí, o tiraron buenas vibras. Llegó todo.
Ahora, ¡Sigan con todo eso! Que quedan 7 y las quiero pasar igual de tranqui.



23 de octubre de 2011

Los días previos

Es todo muy raro. Me siento perfectamente bien, pero estoy enferma. Mañana empiezo un tratamiento que me va a curar, pero que asusta un poco. ¡De a ratos me da más miedo la cura que la enfermedad! La quimioterapia me puede dejar debilucha, puede joderme las venas, hacer que se me caiga el pelo y capaz complicarme la fertilidad. Pero me va a sacar de encima este cáncer. Es muy raro.

Voy a mentalizarme bien, y concentrar todas mis energías en imaginar que ése suero que me pasan es lo mejor que me pasó en la vida. Que me va a curar. Que es fantástico.

Hace unos días conocí a una chica que tuvo exactamente lo mismo que yo. Hoy está muy bien, ya curada. Me compartió algo que escribió relatando su experiencia y hay una frase particular que  me gustó mucho: a partir de un determinado momento ella empezó a jugar con imaginar que por el suero le pasaban todas las cosas que le gustan. Coca cola, chizitos, etc.  Gracias Vicky, yo mañana voy a proyectar que me están pasando un café con leche. O unas medialunas, o un buen cuba libre, por qué no.

Más que miedo o angustia tengo un terrible lío en la cabeza. Por ejemplo, el lunes a la mañana estaba participando en una entrevista laboral, y a la tarde tenía que ir a buscar las órdenes de internación para llevar a autorizar a mi obra social. Muy raro. Y en la entrevista me hacían hablar de una experiencia difícil que me haya tocado vivir. Hablé de una situación difícil, y en mi cabeza pensaba: Difícil es saber que tengo cáncer y estar acá, poniéndole onda! No pasé la entrevista, por suerte. Todavía no sé cómo voy a reaccionar a la quimio y si voy a poder estar en un trabajo fijo. Fui más que nada por la experiencia de aprendizaje.

A mí me gusta creer que mi vida va a seguir medianamente igual durante el tratamiento. Pero la verdad que no sé. Todo es un gran no sé, porque cada persona reacciona distinto a la quimoterapia, entonces nadie puede garantizar qué me va a pasar a mí. Estos días me la pasé diciendo: "Iré viendo". Iré viendo qué hago con la carrera, el pelo, el trabajo, mis ganas de hacer cosas. Iré viendo. No voy a pensar lo peor ni tomarme esto en joda.

Iré viendo con mucha tranquilidad, fe y fuerza. Y en la medida de lo posible, sin dejar de ser yo. Eso significa, una chica torpe y muy risueña. Espero no aflojar, y no ser muy cagona. Y también expresar cuando me sienta mal, y descargar.

 De todas formas sé que en la mínima que me empiece a deprimir va a saltar el ejército de amigos y gente linda que tengo a intentar hacerme feliz. No lo dudo un segundo. Ya bastante bien me están haciendo sentir.

Bueno, dejo de escribir y me voy a armar la lista de música pum para arriba que me pienso llevar mañana. Por lo pronto, muchas canciones que me hacen acordar a mi intercambio es España y que me representan momentos muy felices.

Allá vamos.

21 de octubre de 2011

(No tan buenas) nuevas

Hace 15 días me diagnosticaron un linfoma de Hodgkin. ¿Qué es esto? Un cáncer del tejido linfático, o sea, de los ganglios. Suele afectar a la gente joven y  es una enfermedad grave, pero curable.
Mi pronóstico es bastante bueno: me lo diagnosticaron rápido, y estoy en una fase que debería poder curarse con no muchos ciclos de quimioterapia. (Fase 2A). Si todo sale bien voy a estar totalmente curada en 6 meses con un 80% de probabilidades. Un dato importante es que no me cabe la menor duda de que voy a formar parte de este 80 %.  Pero bueno, sé que me espera un camino duro.
Es muy raro todo. Tengo cáncer, pero no me siento mal en absoluto. Mis células se reproducen a toda velocidad, pero me iría a bailar toda la noche. Si no fuera por los ganglios que me puedo tocar en el cuello, pensaría que estoy tan sana como siempre.
Justamente fueron esos ganglios los que me hicieron consultar a un médico hace tres meses. Me estaba tocando el cuello y los sentí. A partir de ese momento se desencadenó una vorágine de exámenes médicos: análisis de sangre, ecografía, placas de todo tipo, visita a la dentista para descartar una infección, consulta con una hematóloga, tomografía computada y por último, biopsia de un ganglio.
Me volvía loca no saber qué tenía. La angustia del desconocimiento es terrible.  Se me cruzaron por la cabeza mil posibles enfermedades. Quería saber cuanto antes qué enfermedad estaba dando vueltas por mi cuerpo. Mal que mal cuando uno sabe contra lo que lucha, por más feo que sea, sabe contra lo que se enfrenta. Y cuesta un poco menos, te podés  mentalizar. No saber angustia.
Cuando me derivaron a una hematóloga me empecé a preocupar. La posibilidad de tener una "enfermedad de la sangre" me asustaba más. También notaba que las amigas de mi mamá no paraban de llamar a casa para ver qué novedades había. Sentía que mi mamá estaba preocupada, y ella no se asusta fácilmente. Primer síntoma de que algo mal andaba.
Y finalmente, el diagnóstico. Fue muy raro enterarme. ¿Quién está preparado para recibir una noticia así? Encima me enteré un jueves a la tarde y el viernes a la mañana supuestamente me iba de viaje a Mar del Plata con todos mis compañeros de curso.
Volví a casa llorando todo el camino de vuelta. Mi mamá manejaba en silencio y yo lloraba un mar. Mi cabeza tranquilamente podría haber explotado de tanta actividad. De pronto me acordé del viaje y lo mencioné. Mi mamá  me dijo que me fuera igual.  A mí me parecía un poco descabellado armar el bolso e irme a Mar del Plata después de recibir semejante noticia. A la vez, me daba mucha bronca perderme eso que venía planeando con mis amigas hace mucho tiempo. Lo pensé un poco más y sentí que iba a ser peor quedarme sola en mi casa llorando, en vez de darme la oportunidad de divertirme.  Siento que tomé la decisión acertada.
Ésta foto es de una de las noches en Mar del Plata:


Yo soy la de camisa rosa. Por si se preguntan qué estábamos haciendo, básicamente uno de los chicos encontró unas flores, y a todos nos pareció divertido jugar a tirar el ramo.
En tres días arranco la quimioterapia.
Cáncer: no sabés con quién te metiste.