Ayer tuve mi primer sesión de quimioterapia. La verdad que fue bastante mejor de lo que esperaba.Llegué a las 8 al hospital con mi mamá. En el sector de Oncología ya me estaba esperando un casi tío que es médico y trabaja en el mismo hospital.
Apenas llegué me mandaron a un cuarto. Tengo la suerte de tener una obra social que, al menos en ese hospital, exige que a sus afiliados con tratamientos oncológicos los pongan en habitaciones. Es mucho más cómodo y privado. Estás acostado en una cama, hay un par de sillas, tele.. No me puedo quejar, sé que para muchas otras personas no es así de cómodo. Igual debo admitir que en mis primeras proyecciones mentales de quimioterapia me imaginaba sentada enchufada en un cuarto con sillones, rodeada de gente, haciéndome amiga de mis compañeros peladitos. (?)
Tuve que esperar un rato largo en el cuarto hasta que empezara todo. Mamá estaba sentada en una silla y yo sentada en la cama. Ahí hice uso de mi selección de música pum para arriba que me ponía de buen humor y me daba ganas de bailar. Bueno, no bailé ni nada, pero demostré mi satisfacción con movimientos leves de cabeza. Creo que mi vieja no fue capaz ni de agarrar el libro que había llevado. Imagino que de a ratos para ella esto debe ser más difícil que para mí.
-Hola, permisoooo, (entra en el cuarto), yo soy Andrea.
Yo, sorprendida frente a la intromisión simpática: Pasá, pasá!
-¿Es tu primera vez?
-Sí, sí, arranco hoy.
-¿Qué tenés?
-Hodgkin
-Ah mirá. ¿Y adonde te salió?
-Acá y acá. Me señalo.
-Cuello y mediastino, acotó mamá doctora
-Ah bueno, tranquila. Va a estar todo bien.
-Gracias, estoy tranquila
-Sí, yo tuve Hodgkin, hace 5 años.Uy, qué fiaca, pienso. Le salió de vuelta. La amiga que la acompañaba, desde el pasillo le dice, Uy Andrea, no le cuentes eso, pobre.., pensando que me iba a amargar un poco antes de empezar la primera quimio. No me amargó, pero me pareció una cagada que la muy pobre tuviera que estar luchándola de vuelta
-Bueno, María, TRANQUI, va a estar todo bien, te va a ir bárbaro. Vengo a visitarte después, ¡chau!
Y se fue nomás. Me cayó muy bien. Las personas extrovertidas y abiertas me atraen. Aparte no paró de tirarme buena onda. Una loca linda.
Después entró la enfermera.
-¿Quién es la paciente?
-Ehhh yo.
Me causó un poco de extrañes la pregunta. Claro, es muy loco, si nos ves a mi mamá y a mí en una habitación, y te hago adivinar, a la gente le costaría adivinar quién tiene cáncer. ¡Al menos hasta ahora!
Ahí me tomaron la temperatura, y midieron la presión. Todo en orden.Al parecer, todo arrancó más tarde porque siempre piden las drogas a la farmacia una vez que el paciente llega al hospital, para que no se dañen con la espera, o la luz, o la temperatura, o no sé.
Mientras estaba esperando pasó mi médica a visitarme. (A esta altura Gabriel, el casi tío, ya se había fijado el número de interno de mi habitación y había llamado dos veces para ver cómo iba todo).
Mi médica me preguntó si estaba lista para el pinchazo.
-¿Qué pinchazo?
-Ah, no te contamos, hoy vamos a hacerte también una biopsia de médula como para verificar que esté completamente normal y que no halla problemas ahí. Si anda todo bien, que yo creo que es lo más probable, seguimos con el esquema de tratamiento normal.
No sabía que tenía posibilidades de que el Hodgkin estuviera más expandido que cuello y mediastino. Eso me angustió un poquitito. La posibilidad de estar un poco más grave de lo que pensaba, digamos.
No sé si mi médica realmente se olvidó de avisarme, o si prefirió no sumarme algo más angustiante para el primer dìa de quimio. Capaz incluso fue mejor enterarme directamente ahí. Total, no me iba a ir corriendo a ningún lado.
Y bueno, finalmente llegó la enfermera que me iba a poner la vía. Para ese entonces ya había llegado mi madrina, y a ella y a mi mamá las hicieron salir del cuarto. Costó encontrarme una vena decente. Eso fue una fiaca. Se ve que las mías son blanduchas y escondidizas. Qué embole, pensé. Es malísimo si ya les cuesta encontrarme una vena decente antes de la primer quimio. ¿Qué me quedará para más adelante, cuando tenga las venas de ambos brazos medio hechas bolsa? Bueno, después de mucho buscar y palmotear, me encontraron una y me pusieron la vía. A partir de ahí todas las drogas que me pasaron me las fueron pasando por esa vía, sin tocarme nunca más la vena.
Para arrancar, un preparado de corticoides y un antivomitivo. Mientras tenía enchufado eso vino mi médica con otro médico a hacerme la biopsia de médula. Consiste en pincharte con una aguja especial (¡especialmente gruesa!) hasta el hueso ilíaco, y de ahí sacar médula ósea. O sea, te pinchan a la altura de la zona lumbar, y te aspiran sangre de ahí. La verdad que me dolió un poquito. La anestesia duele y arde. El pinchazo grande ya no duele tanto, porque estás anestesiado, pero lo sentís porque te atraviesa el hueso. A ver, no es super doloroso. Más que dolor, impresiona la sensación. Porque sabés lo que te están haciendo, y es un poco impresionante. Y encima yo soy medio suicida y giré la cabeza para ver qué estaba haciendo mi médica. Fue muy loco, ella me estaba atornillando una terrible aguja en mi espalda y no me dolía mucho. Atornillando porque es una aguja especial para huesos, que tiene en la punta una especie de manija, que sirve para que la giren. Yo ya las conocía porque mi viejo trabajaba con esas agujas, en casa he visto más de una.
Me hicieron dos pinchazos. Mi hematóloga me pinchaba y el otro médico iba guardando las muestras. Entre un pinchazo y otro le pedí al médico que me mostrara la aguja que me iban a poner a continuación. Se negó. Sí me mostró las jeringas con sangre que me habían sacado, pero no me quiso mostrar la agujota con la que me iban a pinchar. ¡Qué tupé! ¡No me voy a ir corriendo a ningún lado doctor, ya sé que es grande y fea! Encima yo te estoy mostrando el culo (tenía los pantalones un poco bajos), vos al menos podés tener la decencia de, a cambio, dejarme ver la aguja con la que me van a pinchar! Por supuesto que todo esto lo pensé y no se lo dije. Mientras tanto la hematóloga divina me sacaba tema de conversación y me contaba acerca de sus nietos, intentando hacerme pensar en otra cosa.
Después se fueron y empezaron a pasarme las drogas de quimioterapia. Me dijeron los nombres de todas y por supuesto me olvidé todos. En mi vocabulario personal son: las dos tranqui que te pasan por jeringuita, la que te pasan por suero y parece Fanta (es anaranjada), y la trasparente heavy que te puede hacer doler las venas. En realidad las últimas dos son las que te pueden hacer doler. La Fanta pasó casi inadvertida por suerte. Gracias a Dios y a Sandra, la enfermera que se quedó al lado mío todo durante todo el tiempo que me pasaron esa medicación. Con una mano me tenía el brazo y con la otra me sostenía la mano. Me enterneció y me hizo sentir muy bien. Al mismo tiempo tenía a Andrea sentada a los pies de mi cama, que había pasado un rato antes y se había sentado a charlar conmigo. Ésta vez vino sin gorro y arrastrando su carrito de suero como si nada. Se sentó en la cama y charlamos bastante, me contó de su trabajo, sus hijos. Me recomendó libros y me insistió en que muchísimo pasa por la cabeza. Y que los pacientes muchas veces tenemos conocimientos que los médicos no, y está bueno hablar entre nosotros, porque nos entendemos.
Me encantó conocerla. Cuanta fuerza en una sola mujer. Como me había adelantado antes, ella hace 5 años tuvo un linfoma de Hodgkin, como yo. Se curó de eso y ahora hace menos de un año creo, le salió otro linfoma, ésta vez no Hodgkin. De ese supuestamente se había curado también, incluso terminó el tratamiento exitosamente para tener una recaída de vuelta ahora. A diferencia mía, que voy al hospital por unas horas, me enchufan y me voy a casa, Andrea se tenía que quedar internada de lunes a sábado. Enchufada la mayor parte del tiempo. Me conmovieron su fuerza, sus ganas de vivir, y sus palabras cálidas. Y entendí por qué es como es, y se la pasa visitando a todos los internados cuarto por cuarto, y charlando con todas las enfermeras. Si yo fuera ella probablemente me aburriría tanto que haría lo mismo. Grande Andrea. Le dije que la tercera es la vencida, pensando en sus tres cánceres. Le deseo de corazón que así sea, la conocí poco pero parece ser una mina de 10.
Bueno, asíque mientras me pasaban el suero de Fanta tenía a la enfermera Sandra teniéndome la manito, a Andrea sentada a los pies de mi cama hablando con Sandra acerca de todos los pacientes y de lo churro que le pareció un doctor, a mi vieja atrás teniéndome una pata, a mi madrina mirando de cerca. Como la Fanta pasó sin pena ni gloria y no me dolió, le pedí a todas las presentes que memorizaran sus posiciones exactas y hasta lo que se pusieron, para repetir la cábala la próxima. Bueno, no sé si va a estar Sandra o Andrea la próxima, depende del día que caiga supongo. Pero al menos espero que la próxima me duela tan poco como esta vez.
Por último vino la droga transparente grosa. Entre medio de una y otra tuve que ir corriendo al baño, claro, entre tanto líquido que te enchufan la vejiga pide a gritos pronta descarga. El último suero me hizo doler un poquito el brazo. Me dio la sensación de una presión medio fea. De todas formas cada vez que la sentía venían las enfermeras y me bajaban un poco el goteo, y el dolor se iba.
Al final de todo me pusieron un suero de limpieza y me pude ir a casa. Pensé que ese no iba a terminar nunca más. Eran las 5 de la tarde y estaba ahí desde las 8 de la mañana. Me quería ir a mi casa ya.
La sensación final cuando me desenchufaron fue: una menos.
Los síntomas que podría haber experimentado eran cansancio y nauseas. No sólo no tuve nauseas sino que incluso me tomé el atrevimiento de almorzar un poco. Fiel a mi apellido y herencia familiar, tenía hambre. Mi vieja no podía creer que estaba enchufada al suero de un brazo, y con el otro estaba empuñando el tenedor. Cuando llegué a casa también festejé con café con leche y pastafrola. Tampoco me sentí cansada. Yo había proyectado que cuando volviera a casa del hospital iba a estar hecha bolsa y me iba a querer tirar a dormir. Al final cuando volví me sentía tan poco mal, y me había aburrido tanto tener que estar todas esas horas acostada que llegué y me puse a boludear en la compu.
Ya cuando me estaban pasando el último suero de limpieza y estaba aburridísima y queriéndome ir a casa me percaté de que si mi mayor problema había sido el aburrimiento, entonces no tenía de qué quejarme.
Ojalá todas las sesiones sean así de tranqui, ojalá que me las tome igual de bien, ojalá que la punción muestre que mi médula está genial, ojalá que me esperen apenas 7 sesiones más y ya después la cura total. Y que mi estado de ánimo y ganas de ponerle onda sigan intactos, y que mis venitas se la banquen como campeonas. Y que mi pelo no se caiga mucho. Y si se cae, bueno, le pondré onda.
Estoy contenta, porque fue todo mucho mejor de lo que esperaba.
Creo que tengo a tanta gente rezando por mi persona que Dios se hinchó un poco las pelotas y me ayudó mucho. Como para que lo dejen un poco tranquilo. Asíque gracias Dios y gracias Virgencita. Gracias a todos los que rezaron por mí, o tiraron buenas vibras. Llegó todo.
Ahora, ¡Sigan con todo eso! Que quedan 7 y las quiero pasar igual de tranqui.
Me caben dos comentarios:
ResponderEliminarPrimero: me pongo de pie y aplaudo tu valentía y entereza.
Segundo: me arrodillo y elevo una oración para que Dios y la virgen te cuiden y te acompañen. ¡Fuerza!
Pollo, no te conozco pero admiro tanto tanto tu fuerza y alegria que es hasta envidiable! Soy una de esas tantas personas que estamos rezando por vos para que todo siga igual o mejor que hasta ahora. Creo que en el mundo hacen falta mas personas como vos asique tambien rezo para que Dios me de tan solo un poquito de tu garra! Sos increible!!
ResponderEliminarLeí estos dos comentarios ayer y me dejaron tan boquiabierta que no pude contestarlos hasta hoy. Gracias de corazón. Pensar que hay gente que ni conozco que está rezando por mí me deja sin palabras. Qué loco, yo creo que en el mundo falta más gente como ustedes.
ResponderEliminarGRACIAS.
Un abrazo grande,
Pollo conmovido
Increible lo de tu amiga de quimio...
ResponderEliminarYo digo que son como angeitos de la tierra, vienen y le hacen tanto bien a uno! Excelente relato, recuerdo q en mi primera kimio conocí a Luis, que ya habia pasado por un linfoma, tuvo una recaida y volvio a la lucha y hoy en dia esta de maravilla grax a diosito!
Aunq estes mal siempre vas a estar bien!! Con esa actitud ya las q qdan serian nada