Ayer tuve mi sexta sesión de quimio y no fue muy linda que digamos. No quiero asustar ni ser pesimista, pero a la vez quiero dejar un testimonio fidedigno de lo que es mi tratamiento, para todos aquellos que tienen Anthony allá afuera y quieren saber de qué se trata la cuestión. Así que ahí va, con sinceridad total:
Arranqué medio con la pata izquierda, con un asquito más allá del habitual. Sin ganas de comer y con muuuchos deseos de irme a casa rápido. (Sin hambre = primer síntoma peligroso y anormal en mi persona)
Debo admitir que acercándome al final del tratamiento cada vez tengo menos ganas de ir a las sesiones y de ponerle onda. Pienso en Oncología y en los sueros y me da "asquito". Es cierto también que los efectos de la quimioterapia son acumulativos, y si bien anduve muy bien hasta ahora, es normal tener síntomas para las últimas sesiones. Pero bueno, ya casi estamos!!!
En estos últimos días antes de la sexta quimio anduve MUY cansada, sin fuerzas, maréandome cuando caminaba, agitándome al subir dos escalones.. Con dolores de cabeza muy fuertes en cuanto hacía pequeños esfuerzos físicos. (Por ejemplo, subir una escalera y sentir que literalmente me latía el cerebro). Yo culpaba a mi eterna presión baja, pero los análisis de sangre que me hicieron ayer confirmaron que en realidad estaba super anémica. Claro, ahora que lo veo, tiene sentido. Anemia=pocos glóbulos rojos= subo dos escalones y me quedo sin aire.
La quimioterapia en definitiva mata a las células de rápido crecimiento, y eso incluye a las células cancerígenas, a los glóbulos blancos, los rojos, las plaquetas, y más o menos todo lo que crece rápido!
Resulta que no era simplemente una anciana de presión baja a la que le hacía mal el calor. Simplemente tenía la mitad de los glóbulos rojos que una persona normal. Me avisaron que me iban a tener que hacer una transfusión para levantarlos... Y me amargué. Si me daba "asquito" el suero de la quimio se imaginarán el que me provocaba pensar en sangre ajena entrando a mi cuerpo.. (ya sé que es una mariconeada, pero en ese momento la perspectiva de que me pinchen con una aguja más gruesa, me inserten un sachet de sangre ajena e irme a mi casa mucho más tarde me angustió). Sí, resulta que de a ratos soy un pollo llorón. Lo admito.
Durante la quimio me levanté para ir al baño dos veces y la sensación fue HORRIBLE. Me sentí como si hubiera corrido una maratón. Taquicardia, agitación, muchísima dificultad para respirar. Todo por haber hecho dos pasos! La verdad que me asusté. Estaba en la cama con dificultad para respirar y me dio mucha impresión. Sentirme tan mal por hacer un esfuerzo mínimo. Y mariconeé una vez más. Lo bueno fue que, mágicamente, sentí deseos de que me hicieran esa transfusión. Qué loco cómo funciona la mente... Un poquito de miedo bastó para cambiar mi sensación respecto a la sangre.
Así que una vez terminada la quimio, me pasearon en silla de ruedas hasta Hemoterapia, donde me hicieron la transfusión. Al lado mío había un señor haciéndose diálisis, lo cual me sirvió para poner en perspectiva mi mariconeada...
Por suerte los médicos de ese sector fueron todos divinos y me hicieron sentir bien. Es increíble lo que le cambia a uno como paciente la dulzura o no dulzura con la con la que lo tratan los profesionales de la salud. La más mínima sonrisa, chiste o gesto dulce te puede hacer una diferencia enorme. Por eso llevo chocolates cada vez que tengo sesión de quimio. Para seguir manteniendo dulces a las enfermeras... Ganamos todos.
Terminada la transfusión me sacaron en silla de ruedas como para que no me canse caminando. Debo destacar que mi madre no es una buena conductora de sillas. No sé si era la emoción porque me estaba yendo (ya eran las 5 de la tarde) o simplemente su torpez natural, pero no fue, digamos, el viaje más suave del mundo.
La transfusión sirvió, hoy ya me siento muchísimo mejor. Siento que, literalmente, me inyectaron oxígeno a las venas. Mañana tengo que ir a sacarme sangre para ver cómo viene mi evolución.. Y si hace falta hacer alguna transfusión extra, o no. ¡Crucen los dedos que me quiero ir a la playa! Sin pinchazos ni sachets de de sange extra!
Y bueno, de la sexta les debo la foto. Me había llevado los anteojos de sol para mostrar felizmente que me iba a la playa entre medio de las quimios, pero los problemitas de entre medio me sacaron todas las ganas de retratar el momento. Sepan disculpar.
¿Igual saben qué? La próxima es la # 7, la anteúltima. JA. Ya falta casi nada y eso me pone contenta. Chau sexta mala, chau. : )
Six down; two to go!! Cada vez más cerca de la meta. Y de paso, meta fuerza que ya se termina!!!
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