31 de diciembre de 2011

Chau 2011

Por si todavía no tenía suficientes ganas de que se termine el 2011, esta Navidad me encontró con una gastroenteritis viral de la san puta, con visita a la guardia el 25 incluida. Fantástico. Me sentí peor que en cualquier quimioterapia. Y después estuve una semana a arroz y gelatina.

Pero eso ya pasó y hoy estoy lista para decirle chau al 2011 y recibir al 2012 con los brazos abiertos.
El 2011 pasará a ser el año en que perdí a mi papá y me agarré un cáncer.
El 2012 va a ser el año en que me cure del cáncer.
Es una buena etiqueta. Eso, más recibirme, más muchas otras cosas buenas.

Tan bueno creo que va a ser este año que me fui a comprar una bombacha fucsia. (En Argentina está la cábala de usar bombacha rosa para Año Nuevo, porque supuestamente "trae suerte").
Como yo me propongo tener un 2012 increíble, opto por la bombacha  fucsia, que al menos en mi cabeza es un rosa al extremo.

Este 2012 lo recibo de fucssssia y bailando con mis amigas.

¡Feliz 2012 para todos!



Salió publicado en el diario hace unos días en el diario y me hizo reír. Es Tute diciéndome que me anime a usar más el sombrero.

23 de diciembre de 2011

Agradecer

Gracias Dios por este día frío y ventoso que me regalaste. Mis ataques abruptos de calor son incompatibles con el verano infernal de Buenos Aires. Pienso que mi quimio sería mucho más fácil de sobrellevar si estuviéramos en invierno, pero bueno, todo no se puede. Mientras tanto agradezco esta posibilidad climática de abrir la ventana y refrescarme automáticamente con una buena ráfaga.
Sigo sintiéndome una señora menopáusica.


Ps: Acuñé una nueva frase recurrente. ¿Acá hace mucho calor o soy yo?
Y sí, la mayoría de las veces soy yo.

20 de diciembre de 2011

Chau quinta, chau

Ayer tuve la quinta quimio, así que puedo oficialmente decir que estoy más cerca del final que del principio :)
Me llevé 20 mil cosas para leer pero al final tuve tantas visitas que casi no toqué nada. Como siempre vino mi madrina, firme junto al pueblo. También pasaron mis tíos postizos y Carolandia.

Le conté a todas las enfermeras de mi PET exitoso y todas me festejaron. Volví a recordarles que para la quimio # 8 llevo cotillón y una me dijo que de hecho Andrea, mi amiga loca, hizo exactamente lo mismo para su última quimio. Claro, entre locas... Mi madrina ya dispuso que para la última sesión lleva unos anteojos con luces.
Mientras hablábamos de eso pensé que en realidad tendría que haber caído con gorro de Papá Noel para esta quimio, como para festejar el regalito de Navidad adelantado. Lamenté no haberme avivado antes.

Mi hematóloga pasó a saludarme como siempre y esta vez directamente me enchufó un abrazo de felicitación por el PET. Su única recomendación médica fue que vaya pensando en las vacaciones que me tengo que tomar entre quimio y quimio de enero. Me recomendó irme a la playa y volver para cada sesión. Voy a decir una vez más que mi médica es lo más grande que hay.

Cuando llegó Carola mi mamá aprovechó para salir a comprar panes dulces a una confitería cercana. Y así volvió:

La muy loca de camino consiguió un gorro de Papá Noel. También accedió a mi pedido de cosas ricas y me trajo sandwichitos y medialunas. Y bueno che, me dio hambre de vuelta.

Ahí estamos Caro y yo entrándole a los sandwichitos:
Con el gorro puesto, por supuesto.


UNA MENOS!!!!

19 de diciembre de 2011

Operación sombrero

El viernes aproveché mi excelente estado de ánimo, (producto de los resultados del PET) y me fui con dos amiguísimas a chusmear sombreros por Palermo. El término oficial fue "hat shopping".
Me probé muchos, muchos, muchos y no me convenció ninguno. Con todos me sentía un poco graciosa. Y de a ratos también me sentía un poco Tom Sawyer entre el pelo corto y el sombrero de paja... No era ni por asomo la imagen glamorosa y femenina que proyectaba.
Así que en vez de sombrero invertí en una merienda para el campeonato. Buen cambio.


Y eso es lo que yo llamo un buen viernes.

Al día siguiente, y ya con menos expectativas, salí con mi mamá a ver sombreros. Y encontré uno que me gustó. (Gracias Mamá Noel!). Se los muestro:



Me lo llevé puesto del local. No es realmente necesario que lo use. Mi caída de pelo no es mega evidente todavía. Pero me pasa que no me gustaría tener que salir corriendo a comprarme uno si es que me quedo mucho más pelada de repente. Y bueno, la realidad es que vi mucha chica con sombrero en España cuando estuve hace poco y me re gustó como queda, pero no me animé a comprarme uno. Me quedé con las ganas.
Antony me dio la excusa perfecta.



17 de diciembre de 2011

Antony, sos boleta

Tengo los resultados de mi PET.

Conclusiones
El estudio PET-CT realizado evidencia significativa reduccion de tamaño de las adenomegalias cervicotoracicas, en comparacion a la TC previa de referencia
Sin evidencia metabolica actual de actividad del proceso linfoproliferativo en tratamiento
Firmado por: Dr.LISANDRO PAGANINI . fecha: 16 de Diciembre de 2011

En castellano: todos mis ganglios se achicaron y no hay evidencia de cáncer en otros lados. Sigo teniendo que completar el resto de los ciclos de quimio, eso no cambia. Pero son noticias excelentes.
El Dr Lisandro Paganini y Polli les desean una muy feliz Navidad.

14 de diciembre de 2011

Se me sigue cayendo

El pelo señores. Ya a está empezando a ser un poco visible, sobretodo si me mirás de arriba. Mi raya se ensanchó y se estiró mucho para atrás, de una forma extraña. No me divierte mucho la verdad. Extraño lavarme el pelo con violencia despreocupada.
Pero bueno, próximas resoluciones:
- si salgo usar tacos. Ja, clavo 13 centímetros y a ver quién me puede ver de arriba. (Bue, me hice la re alta).
- comprarme un sombrero canchero
De alguna forma retorcida,  mi caída de pelo podría transformarme en una persona más fashion. Irónico.

Checking on Anthony



Como llegué a la mitad del tratamiento, el viernes me hago un PET. (Tomografía por emisión de positrones). Es básicamente una tomografía super guachi guau que se hace con material nuclear y que muestra en detalle dónde hay cáncer. Ahí vamos a ver cómo progresé con la quimio. Espero que MUCHO.

Creo que después del PET tengo que evitar estar cerca de ancianos o bebés, porque voy a estar levemente nuclear y puede ser dañino para ellos.

Se me acaba de ocurrir una idea delictiva buenísima. Suponiendo que quiera extorsionar a un anciano, por ejemplo, dueño de una panadería:  HAGA SILENCIO Y ENTRÉGUEME LAS MEDIALUNAS. O lo abrazo.

¿Muy negro? Creo que me gané el derecho.

¿Y Anthony? Ah, así se refirió una amiga a mi linfoma y me pareció genial. Viene de Anthony Hopkins por supuesto. Hodgkin, Hopkins (?), Antony será. La h no se pronuncia.

Para mi amiga entonces en el PET entonces "vamos a ver cómo anda Antony".


ilusa

Y yo que estaba contenta de que esta semana no tenía que ir al hospital! Al final tuve un problemita con la cicatriz del catéter y tuve que ir a hacérmelo ver. Ayer y hoy. Nada grave, parece ser que mi cuerpo "rechaza" el punto que me dejaron adentro desde la cirugía y  terminaron sacándomelo. (A las personas normales se lo dejan y después el cuerpo lo reabsorbe solo). Me di cuenta porque noté una especie de "granito" justo en la cicatriz. Mujeres lectoras y hombres que se depilan lectores: la analogía perfecta es la de un pelo encarnado. Sólo que en mi caso, el pelo era el hilo del punto.

Mi cuerpo hace cada mariconeada... Incluso tuve una reacción alérgica al plástico que me pusieron para cubrir el catéter cuando estaba recién instalado. Tenía que tener los puntos tapados, y al final como cualquier cinta que me ponía me irritaba la piel terminé dejándolo ser libre. El mogul quería ser libre.

Dale cuerpo, sos demasiado pusilánime. Primero las venas, después el plástico, ahora el punto.. Ponete las pilas que me hacés quedar mal. Y vos y yo sabemos que soy re valiente.

8 de diciembre de 2011

Síntomas

Ayer me sentí muy cansada, y con unas leves náuseas. Fui a la casa de una amiga a estudiar y sentía que no podía pasar las hojas, que estaba LENTA. Terminé durmiendo dos siestas en el mismo día, una después de almorzar, y una antes de la cena. Me desperté, comí, y después volví a dormir normalmente como si nada.
Las leves náuseas o "asquito" hacen que coma menos, lo cual, en mi persona, ES RARO. Pero nada de qué preocuparse, supongo que tiene que ver con el calor también. 
El último síntoma ya es más gracioso, aunque un poco incómodo: estoy con "calores", producto de las hormonas que me están inyectando. Cual señora menopáusica, de repente me agarran súbitos ataques de calor, seguidos por episodios de "frío" en pleno verano. Quizá estoy viendo tele, me paro y prendo el ventilador, y a los dos minutos me paro y lo apago, después lo vuelvo a prender, para luego dejarlo prendido y taparme con una frazada. (?).  Muy loco. 
Soy una señora somnolienta con poco apetito. 

Para Aldana


Ahí está Igor en mi última sesión. ¡No me lo olvidé!  Me hizo compañía y le dí besito para la foto y todo. Gracias :)
De fondo se pueden ver las cosas que generalmente me rodean en las quimios. Mi bolso gigante, la compu, material de lectura, (golosinas!),  música..  Cualquier cosa que haga pasar el tiempo más rápido. A la vez, el hecho de tener "mis cosas" alrededor de alguna forma me hace sentir más en casa, lo cual no es poca cosa.

6 de diciembre de 2011

Pasó la cuarta

Ayer tuve la cuarta quimio y por suerte fue muy tranqui. Una vez más, el catéter hizo que todo fuera más rápido, así que a las 2pm ya estaba almorzando en casa. (Gol de media cancha). Voy a ser sincera, el pinchazo inicial dolió un poquito, pero nada que no se pueda aguantar. Después ya no me molestó más.

A la mañana tempranito pasó a visitarme Maru, una amiga odontóloga. Como después se iba directo al trabajo vino vestida con ambo blanco. Fue genial ver cómo todo aquel que entraba a mi cuarto pensaba que era una enfermera confianzuda.

En un momento de la mañana me agarró un poco de hambre, entonces salí al pasillo "central" a comprarme una golosina. Podría haber ido mi mamá, pero tenía ganas de elegirla personalmente de la máquina y también me pareció bueno salir un poco del cuarto. Con el catéter tenés mucha movilidad, y podés caminar tranquilo simplemente arrastrando el suero. Fue genial ir viendo las caras de la gente a medida que me iba desplazando por los pasillos de Oncología, y más genial aún las miradas de los que estaban en los sillones de afuera del sector. Les debía parecer curioso ver un paciente oncológico tan suelto. ¡Cómo si no pudiéramos movernos! Con una sóla droga me piden que me quede quietita, pero después con la mayoría de los sueros puedo moverme con normalidad. Tampoco me pondría a hacer aerobics, peeeero...

Mientras caminaba, un señor me ayudó abriéndome la puerta y me felicitó por mi sonrisa. (Muy bien esa sonrisa! Así se hace! O algo así). Y después como vio que amagué a ir hasta la máquina de bebidas pero me arrepentí a medio camino me preguntó: ¿Querés que te compre una gaseosa? Me reí y le dije que en realidad no me compré un café porque no iba a poder llevarlo en la mano junto al suero y la golosina, pero que la iba  a mandar a mi mamá. Un divino el tipo...

Ahí estoy volviendo de mi aventura por los pasillos:



Ah, una buenísima: me perdonaron el análisis de sangre de la semana que viene. Normalmente me tengo que sacar sangre antes de cada quimio, y  también en las semanas entre quimios. (O sea, todas las semanas). Pero como mis análisis de sangre vienen dando muy bien y nunca hizo falta darme inyecciones extra, me dejaron dos semanitas de vacaciones de agujas. Genial! Aparentemente recupero  mis glóbulos sola después de cada quimio porque mi médula está funcionando bien,sin necesidad de inyecciones extra. Ojalá siga así.

Esta vuelta llevamos una caja de bon o bones para que se repartan entre las enfermeras. Es nuestra forma de agradecerles por su dulzura permanente. Ayer charlando con una de las chicas y con mi mamá decidí que a la última quimio caigo con sombrero y cotillón. No me para nadie de la alegría que voy a tener.

Uhuuuuuuuuuu, una quimio menos y  puedo decir oficialmente que estoy a mitad del tratamiento!!!

5 de diciembre de 2011

Desde el sector 18





Estoy en plena quimio, chocha con la velocidad a la que está pasando el suero, contenta porque tengo internet y más feliz todavía porque está a punto de terminarse el último suero. Son las 12.49 y hoy almuerzo en casaaaaaaaa.
Después subo el relato correspondiente a la cuarto quimio, pero mientras tanto los dejo con esta maravillosa muestra de mi estupidez.




Ahí estaba posando para una foto... 

A continuación, el momento en que me dí cuenta que en realidad estaba filmando.


2 de diciembre de 2011

Lo prometido es deuda

Me gusta creer que soy un pollo de palabra, así que ahí va: la foto con cara de desquiciada cuando me cortaban el pelo.


Enjoy.

30 de noviembre de 2011

Mogul

Encontré un apodo para mi catéter. Ahora pasó a ser: el mogul. Tiene una forma y tamaño similar, y la definición se me presentó útil para describírselo a la gente. "Es como si tuviera un aparatito, del tamaño de un mogul, abajo de la piel". Antes decía "como una moneda", pero no me convencía del todo porque las monedas son chatas, y esto tiene un relieve importante.  De esta forma también puedo disimularlo mejor: si no le quiero contar a alguien que es un catéter, puedo simplemente decir que estaba comiendo un mogul, tosí, y se me fue para el otro lado. Y ahí quedó.


Ayer me sacaron los puntos del mogul. Buenísimo, ahora puedo dormir boca abajo. Aunque reconozco que todavía me da un poco de "cosita".

Ah, los puntos me los sacó el mismo cirujano que me puso el catéter. El día de la colocación me dijo que era controladora porque me molestaba no ver qué me estaban haciendo. Esta vez se animó un poco más y me dijo directamente CHUSMA por espiar mientras me sacaba los puntos. Un atrevido.

22 de noviembre de 2011

Recomendación

¿Qué me dijo un amigo respecto de mi caída de pelo?
Que me pusiera escotes y nadie se iba a dar cuenta.
Tenía que ser hombre...

Tercera

Ayer tuve la tercer quimio y anduvo bastaaaaante bien. Arranqué tempranito sacándome sangre como la vez pasada. Cuando estaba esperando mi turno para la extracción me crucé con Andrea, la loca linda que conocí en mi primer quimio. Me puso muy contenta verla, y verla bien. Me recibió a los gritos y abrazos. 
(-Te cortaste el pelo!!! Das re francesita! (gritando enfrente de todo el mundo) Juliete Binoche!, estás re francesa, re Juliete Binoche!!!). Me hizo reír mucho.

De ahí me fui directo a Angiografía, donde me pusieron el catéter. El procedimiento no es largo ni muy terrorífico. Se hace con anestesia local y dura aproximadamente 20 minutos. El mayor dolor es el pinchazo de la anestesia, después no duele mucho más que eso. El médico que me hizo el procedimiento fue divino y no paró de darme charla para que me quede tranquila. Desde un principio también me comunicó que su mamá se llamaba Ana, por si se me daba por mandarlo a alguna parte íntima de esa señora supongo. No hizo falta, aunque agradecí el gesto. Ah, me dijo que era controladora, porque me molestaba no poder ver qué me estaban haciendo y cada dos por tres le preguntaba en qué paso estábamos. ¡Dígame algo que no sepa doctor!

Como para seguir dando la nota en todos los sectores del hospital, a mi vieja le dio un ataque de risa irrefrenable cuando me vio con el camisolín y la gorra puesta. (y sí, era una visión medio tétrica, yo también me reí). También era innecesariamente transparente el camisolín. Señores fabricantes, ¿qué necesidad hay?
Con catéter la quimio fue muchísimo más rápida, porque la medicación pudo pasar a una velocidad mucho mayor. Las drogas que antes había que pasar a dos por hora y que me hacían doler el brazo pasaron como si nada. Recuerdo estar mirando fijamente el goteo del suero en la quimio anterior, contabilizando una gota cada cuatro segundos. (gota, 1 , 2 , 3 , gota). De terror. Bueno, esta vuelta el goteo fue a los tiros para mi felicidad. Así que pude irme mucho más temprano, antes de las 3 de la tarde estaba afuera. :)

Un par de highlights: 
-me tocó habitación individual, ¡gracias Deus!
-me hicieron quedar acostada tres horas quietita con un peso arriba del catéter para que no se me hiciera un hematoma. Medio fiaca, pero se pasó rápido.
-me dio hambre y en posición horizontal me mande un bizcocho. Coincidió con que mi madrina me hizo reír y casi muero ahogada.

En un momento entró a mi habitación una enfermera con una chica joven, a la que estaba tratando de convencer de que se pusiera un catéter. Le mostró el mío y entre la enfermera, mi vieja y yo la convencimos de que era mucho más cómodo. Pobre, estaba medio asustada. Supuse que si la enfermera le estaba insistiendo tanto es porque sus venas no daban más. Creo que se lo terminó poniendo, no la volví a ver.
Un día después me siento bastante bien. Recién a la tardecita me agarró un poco de sueño. Estoy un poco molesta con los puntos del catéter, pero supongo que la sensación rara se va a ir en los próximos días.
Ahora, a preparar finales...
Una menos!!!!!

19 de noviembre de 2011

Optimismo

Hace unos días elaboré mi propia definición de optimismo.
Optimismo es: ir a depilarte las cejas cuando se te está cayendo el pelo.

Chau pelo

Hace exactamente una semana que se me empezó a caer el pelo. Empezó a desprenderse con timidez, principalmente cuando me pasaba los dedos por la melena, (típico tic de pelilarga). En un principio no le di demasiada bola, pensé que quizá era más sugestión que otra cosa. Después ya empezó a ser más evidente.
 Cada vez que me bañaba y me lo cepillaba me sacaba una gran cantidad. No es que me quedaba con un mechón en la mano, ni que se me hacían agujeros visibles en la cabeza. Igual la sensación es horrible. 

Cuando me cepillaba me quedaban bolas de pelos en el cepillo, lo mismo con la bañera. En el  cepillo, la bañera, la ropa, mis piernas! Empecé a ver pelos por todas partes. Pelos, pelos, pelos. Pelos en la remera, en la almohada, arriba del televisor! (?). De repente cambié mi tic de pasarme los dedos por el pelo (no me lo quería ni tocar), y lo reemplazé por el tic de sacarme de encima los pelos que me iban quedando en la ropa y en el cuerpo. El momento de la ducha pasó a ser mi momento menos preferido del día.

Como tengo (TENÍA!) el pelo larguísimo, todo era más evidente, mis pelos caídos eran kilométricos y se enganchaban por todas partes.Mi mamá salió corriendo a comprarme un shampoo especial y un peine muy ancho para que no me tironee después de bañarme. Ninguno de los dos hizo demasiado efecto.. jajaja. Gracias por la intención igual vieja!

La decisión más inteligente hubiera sido habérmelo cortado corto ni bien se me empezó a caer. Pero bueno, hace una semana no tenía ganas de tomar la decisión inteligente. Tengo el pelo largo hasta la cola casi desde hace 5 años. Ya había pasado a considerar a mi melena como parte de mi personalidad. Para ser sincera también, tenía miedo de cortármelo y que me quedara muy feo para el último día de clases y la fiesta. Y de alguna forma extraña, psicológicamente, quería estar igual a todo el resto de mis años de cursada en los dos eventos.  Entiendo que todo esto suene como una estupidez sin importancia, pero bueno, esto es lo que siento y no quiero dejar de reflejar la importancia que tiene para mí en este blog.

Así que una vez pasadas esas dos cosas y con el enorme apoyo de dos amiguísimas fui a cortármelo ayer. Es como si fueran dos etapas distintas. Cierro una y abro otra con cambios físicos evidentes. Incluso con un corte de pelo que me hace más adulta. En el último día de clases, pelo largo hasta la cola, look adolescente y típico mío. Hoy, de cara a dar los últimos finales de la carrera, pelo cortísimo. (y muy canchero, si  me permiten!).
Ahí van las fotos del antes y el después:



Yo soy la de bigotes. Ahí estábamos en plena preparación antes de asaltar toda la facultad con espuma para festejar el último día de clases.
Este es el ahora:


Terrible cambio!!!! De atrás incluso está más corto, al ras.  Estoy contenta. Siento que me quedó bastante bien, y me alegra haberme animado.
Se me sigue cayendo, pero menos, porque se me enreda menos, y no me lo tengo que tironear. O quizá se me cae lo mismo, pero como ahora se me caen pelos cortitos, me molesta menos. Cualquiera de las dos posibilidades me sirve.

Entiendo que es sólo pelo, y que al lado de curarme esto es una pelotudez. Pero mentiría si dijera que no me provocó nada. Me encantaría que no se me cayera más, o al menos que no se caiga de forma evidente. No tanto por lo que me va a generar a mí verme pelada, sino más bien por las cosas que siento que dejaría de hacer en ese caso. La calvicie me incomoda en la medida en que afectaría un poco mi vida cotidiana, y eso es algo que me propuse impedirle a mi enfermedad en la medida de lo posible desde un principio. Y bueno, no creo que la personalidad me de tanto como para ir a una entrevista laboral con corte de pelo de kiwi, por ejemplo. Veremos. Por lo pronto, estoy contenta con mi nuevo peluquín.
Mención especial merecen mis amigas Caro y Aldi en este post, que me bancaron como dos reinas mi locura de caída de pelo y se la jugaron cortándose el pelo el mismo día que yo. Las dos tenían también el pelo larguísimo, por la cola y se lo cortaron ayer en un claro gesto de solidaridad. Su mensaje: te bancamos y es sólo pelo. Ya desde un principio me habían prometido imitar mi look para la fiesta de egresados si mi caída de pelo implicaba tener que usar una bandana o una peluca flúo. (fueron muy entusiastas con la peluca flúo jajaja, manga de cachivaches). Después me anticiparon que se iban a cortar el pelo el mismo día que yo. Intenté impedirlo, pero no hubo caso. Después subo la foto que me sacó Aldana cuando me estaban cortando el pelo (mi cara de loca asusta).

Sigo conmovida con como los amigos y la gente que te quiere puede arreglárselas para sacar algo lindo de las situaciones más feas. Hoy mi historia de pelo es alegre y positiva gracias a ellas. Podría haber sido más tétrica, pero eso logran. Chicas, me rapo tres veces por su amistad. Con amigas como ustedes siento que puedo atravesar cualquier cosa.

Pollito de fiesta

Mail que le mandé a mi médica el jueves a la tarde:
Hola Elsa! Al final me saqué sangre hoy. Hoy es mi fiesta de egresados y tengo muchas muchas muchas ganas de ir! ¿Están subidos a mi historia clínica ya los resultados?
¿Estoy super mega neutropénica? Me siento bien. ¿Qué me decís? Gracias, un beso!

Mail que me contestó:
Querida Mery: NO estás neutropénica. Feliz fiesta de egresados!

(Estar neutropénico es tener los neutrófilos muy bajos. Si están muy bajos hay que suspender la quimio y tomar medidas para estar lo más alejado posible de un potencial contagio de cualquier cosa.) O sea que ir a bailar no es una posibilidad! Qué genia que es mi médica. Desde el primer día me instó a tomarme todo con mucha tranquilidad, a hacer vida normal, a no volverme loca.. Me ayuda a desdramatizar mi enfermedad.
  
Para ser completamente sincera, debo admitir que este mail lo leí una vez vuelta de la fiesta de egresados. O sea que medio que me fui sin saber cómo estaba realmente. Pero me sentía bien, muy bien. Y en realidad hasta el jueves a la tarde había hecho vida normal todos los días (incluyendo ir a la facu, estar en contacto con mucha gente, andar en bondi o subte). Sentí que si había podido hacer todo eso tranquilamente, (y quizá estando neutropénica), los riesgos de contagio no iban a ser mucho mayores sólo por ir a la fiesta.

Así que me fui! Y me alegro porque me divertí mucho. Al día siguiente me desperté con mis amigas en casa (se quedaron dos a dormir) y me enteré que mis análisis habían dado bien. Genial.
Adjunto foto del jueves a la noche:



Estoy vestida de colores flúo porque era la consigna, y en el brazo por si no llegan a apreciarlo del todo, tengo un tatuaje casero, que me hizo una compañera con marcador negro y mucho amor. Es un pollo con bonete y abajo dice "Party chicken". Espectacular.

Se la acabo de mandar por mail a mi hematóloga.


16 de noviembre de 2011

Catéter será

Ahora que después de dos quimios confirmamos que mis venas son blanduchas, problemáticas y rebeldes, la próxima me la van a hacer con un catéter, más específicamente, con un porta-cath. Para mi desilusión, se escribe "port-a-cath, y no "portacat", y me tengo que guardar todos los chistes relativos a que se llamaba así porque lo porto yo, y demás.
¿Qué es un esto? Un catéter que va debajo la piel y que se conecta a una vena importante, en mi caso, creo que  la subclavia. Se ve así:

Bueno, en realidad no se ve del todo así porque una vez colocado, el tamborcito queda debajo de la piel y no se ve, aunque sí queda el relieve.
Es bastante común que se lo pongan a pacientes que están haciendo quimioterapia, porque las drogas son bastante "corrosivas" y pueden lastimar las venas de los brazos. Mi médica desde un principio me anticipó la posibilidad de que me tuvieran que poner un catéter, aunque prefirió esperar a ver si mis brazos se la bancaban. Ahora que vimos que claramente no se la bancan, acordamos que me lo van a poner. Tengo turno para la micro cirugía este lunes, antes de la quimio. Me lo ponen ahora, y me lo dejan hasta febrero.
Si bien no me super divierte la idea de tener un catéter con relieve abajo de la clavícula, prefiero eso toda la vida a que se me hagan bolsa las venas de los brazos. Y en realidad, al fin y al cabo el momento que más sufro de cada quimio es justamente cuando me están palmoteando los brazos buscándome venas. El catéter me va a ahorrar ese pequeño disgusto, así que allá vamos.
Creo que le voy a buscar un nombre, no le puedo decir catéter nada más. Ya se me va ocurrir algo.

Eu tenho muito sono

Tengo mucho sueño. Eso le anduve diciendo últimamente a mis amigos que hablan portugués y me preguntan cómo ando. La realidad es que yo no hablo un pito de portugués, por eso se los digo y se matan de risa. Soy  increíblemente inapta para ese idioma, entonces nuestra diversión consiste en que yo tiro palabras en portugués y ellos se rién. Se ríen muito!
En fin, estos últimos días anduve con bastante cansancio. Es un síntoma típico de la quimioterapia. El viernes pasado estaba en la facultad y sentía que me pesaban los ojos. Quizá estoy un poco anémica, no sé. Los análisis de sangre de mañana dirán. Entre varias otras cosas buenas, espero que esos análisis digan que puedo ir a la fiesta de egresados, que también es mañana. Vamos glóbulos, porténse bien y los llevo a bailar.
Como arranqué hace poco con la quimioterapia, todavía no termino de entender del todo a mi cuerpo, y los síntomas que tengo. Por eso digo, quizá estoy anémica, pero la verdad que ni idea, porque no sé como se siente estar anémico. Nunca me pasó. Con el tiempo empezaré a entender más como me afecta la quimio y cómo responde mi cuerpo.
Por un lado tengo mucho sueño, o más bien ganas de estar acostada y por el otro, en estos días me anduve despertando sola, antes de que suene el despertador. Nada del otro mundo, pensarán. Bueno, para los que me conocen esto es rarísimo. Una habilidad nunca antes vista en mi persona. Yo no duermo, hiberno. No me despierta nada ni nadie. Es motivo de peleas familiares. (-no me despertaste! -te fui a despertar tres veces!!). De todas formas, me despierto, miro la hora y me vuelvo a dormir sin problemas. La morsa sigue estando, sólo que un poco más inquieta. Creo que mi cuerpo está cansado pero mi cabeza está muy loca. (Más de lo usual). Bueno, capaz también tiene que ver un poco con olvidarme de bajar la persiana BIEN del todo, y de olvidarme también de pasar por el baño antes de meterme en la cama. Me cuesta acostumbrarme a la rutina de ingerir muchísimo líquido!  Ya le tomaré el ritmo.

8 de noviembre de 2011

Adentro la segunda

Ayer tuve la segunda quimio. Fue un poco más engorrosa que la primera. Llegué al hospital a las 7 y pico de la mañana para sacarme sangre. El procedimiento a partir de ahora implica sacarme sangre antes de cada quimio para ver en cuánto están mis glóbulos blancos, porque de eso depende cuánta droga me pasan. Acusé 4500 glóbulos blancos, o sea que siguieron bajando considerablemente aún dos semanas después de la primer sesión. No me imaginé que iba a ser así. Igual todo en orden por suerte.
Como llegué tan temprano al sector de quimioterapia me tuve que sentar un ratito en los sillones de afuera hasta que se liberaran las habitaciones. Mientras esperaba ahí no pude evitar notar que no había nadie de menos de 50 años, por ser generosa. ¡Soy la pendex de quimioterapia, por afano!
Esta vez me tocó compartir cuarto con otra persona. Una señora grande, creo. Digo creo porque nos separaba una cortina y en realidad nunca llegué a verla. Sí me tocó ver a todas las visitas y médicos que venían a verla, que de paso a su sector del cuarto inevitablemente pasaban por enfrente de mi y saludaban. Medio rara la situación. Holaaaa qué tallll.
Así que esta vez no tuve ventana :(   Encima a la pobre señora le dolía algo y se quejaba y hacía sonidos no muy gratos. Eso no estaba tan bueno. Por un lado me hacía sentir mal por la señora. Por el otro, yo no me sentía mal físicamente, de hecho estaba intentando ponerle onda a toda la situación. Estaba bastante risueña con mi madrina que es un personaje y me contaba cada historia.. Pero me daba culpa estar riéndome tanto , entonces me comportaba y le pedía a mi madrina que baje la voz. Bueno, quién sabe, quizá en realidad la estábamos entreteniendo a la señora.
Mis venas no se portaron muy bien esta vuelta. Costó mucho encontrar una decente en el brazo izquierdo, (no se pudo), así que hubo que recurrir nuevamente al derecho. Normalmente se intenta ir alternando un brazo y otro. Para mí fue derecho, y derecho. Como tengo venas tan blanduchas me tuvieron que pasar la medicación a dos por hora, por miedo a que me lastimen las drogas. Me terminé yendo a las 7 de la tarde. Sí, contó bien señor lector, 12 horas en total!
¡Siento que mis venas no se condicen con mi espíritu de lucha! jaja, pero bueno, qué se le va a hacer. Pobres, hicieron lo que pudieron. De regalo me llevé dos pequeños hematomas, uno en cada brazo. Nada muy trágico. Sigo insistiendo en que todas mis pequeñas quejas son mariconeadas, y que realmente no tengo de qué quejarme.
Una vez más mi mayor síntoma fue el aburrimiento. T E D I O, que por suerte fue interrumpido amorosamente por todas mis visitas. Pasa que quien escribe es un pollo inquieto...
Hacia la tarde cayó mi hermana y con mucha dulzura me untó las galletitas del té. Ah, por supuesto que en esta quimio volví a comer. Esta vez me llevé un sandwichito indiscreto en la mochila, anticipando que iba a ser ampliamente superior al almuerzo de hospital. Lo fue. A decir verdad me llevé un sandwichito, un bon o bon y unos cuantos caramelos. Y bueno, en 12 horas.. agarra hambre! Ya para la próxima pierdo totalmente la timidez y la mando a mi mamá a comprarme unas pastas afuera. Va en serio, ya me fue a buscar el menú y todo..
Con mi hermana vimos una película que ya me había llevado cargada en la compu. Así pasaron rápido dos horas. Fue una buena estrategia. También me había llevado todos los apuntes de la facu, la cartuchera, los resaltadores... Apenas los toqué. Mi capacidad para estudiar fue nula. Ya anticipaba que los iba a llevar medio al pedo, pero si no los llevaba me iba a sentir culpable. Así que final feliz, no estudié nada, ni me sentí culpable.
Cuando volví a casa no me sentí mal. Un día después ando con bastante sueño, pero no mucho más que eso. Ahora 15 días de descanso.
¡¡Una más superada!!



(De yapa, mi hermana y yo en plena peli.)

6 de noviembre de 2011

Mañana, la segunda.


La subió una amiga a facebook por cualquier otro motivo, pero a mí me pareció una buena alegoría a la quimioterapia.

3 de noviembre de 2011

"And fight this concha de la lora"

Tardaría mucho en escribir todos los gestos lindísimos que me anduvo regalando la gente últimamente. Igual ya lo voy a hacer: es el combustible de mi alegría y algo que quiero contar específicamente en este blog.
Hoy escribo sobre uno en particular. Bueno, en realidad es más de uno, pero salieron todos de una persona sumamente especial para mi persona y para este planeta: Carolo.
Caro es amiga mía de la facultad. Con ella compartí miles de de cosas, siendo la más importante mi intercambio a España. Nos fuimos de enero a julio de este año y les puedo asegurar que en esos 6 meses juntamos anécdotas y recuerdos lindos para toda la vida. También sospechamos que en 6 meses de fiesta perdimos 5 años de vida, pero ese es otro tema.
Hoy cuento esto porque hace unos días Caro me sorprendió con un video en el que compilaba saludos y mensajes de ánimo de todos nuestros amigos que nos hicimos allá. Franceses, polacos, españoles, brasileros, argentinos, italianos, el rumano desquiciado, irlandeses, australianos; todos diciéndome cosas lindas y deséandome suerte. Yo no le había contado nada a nadie, ella misma se encargó de mandarles mails a todos y presionarlos (conociéndola, imagino que con una insistencia considerable) para que me manden videos.
Me conmovió terriblemente. ¡No me la vi venir nunca! Encima me engañó y entré como un caballo.
El video me lo pasaron en la facultad haciéndome creer que me iban a mostrar cualquier otra cosa y de repente ahí estaba Nina, la polaca, hablándome! Indescriptible. Para mí ver a esa gente significa asociar automáticamente con todos momentos felicísimos. En fin. Se imaginarán mi emoción e incredulidad.
Y hoy, de vuelta!!! Estaba todo mi curso terminando un parcial en la facultad y nos hicieron quedar sentados para que nos muestren "un video de un caso que iba a entrar para el final". Qué embole, pensé. Me senté al fondo, prendieron el video y ahí estaba Youri, un cantante increíble que conocimos en París. (De vuelta me engañó!!!).  Por suerte de esta hay registro fotográfico de mi expresión. Comparto:



Creo que si intentara reproducir esa expresión ahora no podría. Mezcla de sonrisa, con llanto, con "no puedo creer que lo hizo de vuelta", con "la adoro", con "¿¡qué está pasando?!", con "¿¿¿cómo consiguió a este pibe???", con muchas otras cosas más.
Pongo el video que se explica por sí solo.




Y acá ya sí que directamente no puedo describir todo lo que me generó este video.
Pero bueno, no por eso voy a dejar de compartirlo.
Ah, ¿y el título del post? Entre todos los comentarios de mis amigos del primer video me encantó particularmente el de Augustín, mi amigo francés, que me habló mitad en inglés y mitad en castellano, (como hablábamos en Valencia). Haciendo uso de nuestras valiosísimas enseñanzas de español se despidió con un genial : " and Marillo... please, get rid of this CONCHA DE LA LORA!"

Feliz jueves para todos

Acabo de volver de la hematóloga y traigo buenas nuevas:
- Mi médula está fantástica
- Mis ganglios se achicaron considerablemente
Sumado a que ya sabía que mi sangre estaba bien... Un gran jueves.



En el camino de vuelta noté que el clima suele acompañar mis sentimientos cada vez que voy a la hematóloga. Hoy, soleado y caluroso. El día del diagnóstico: noche cerrada y lluvia terrible.
Vamos por muchos más días soleados.
Ps: le dije a mi médica que le voy a mandar una foto mía bailando en la fiesta de egresados.

31 de octubre de 2011

¡Vamos chicos!

Hoy me hice el primer análisis de sangre desde la primer quimio y los resultados son muy buenos.  :)
Esta primera extracción iba a mostrar cómo está reaccionando mi cuerpo a las drogas. Y se ve que se llevan bien. Mis glóbulos blancos bajaron de 20.000 a  9.000 . (El rango de variación para una persona sana va de 4.500 a 10.000).  Eso significa que la medicación está haciendo efecto, y que a la vez no es tan tóxica como para barrérmelos todos. Si tuviera muy pocos glóbulos blancos sería un lío, porque ahí estaría prácticamente sin defensas y habría que frenar la quimio por un rato, o cambiar el esquema, no sé. En fin, estoy contenta.
Ya me habían anticipado que dependiendo de cómo se fueran portando mis glóbulos blancos iba a poder hacer más o menos vida normal. (comer más libremente, estar en contacto con gente, salir, etc. )
Bueno, por ahora puedo hacer vida normal. Fiesta de egresados, ¡allá vamos!
Mi hematóloga me contó los resultados por teléfono, a lo que le pregunté:
-Entonces...... ¿puedo comer normal?
-Sí
-¿Y salir?
-Sí
-¿¿¿Tomar cerveza???
-Sí

Vamos linfocitos ¡sigan portándose así de bien!

Primera semana

Los días que siguieron a la primer quimio por suerte fueron muy tranquilos. No experimenté síntomas significativos, más allá de un sueño importante y un mínimo asquito a la comida. (A la comida fea!). No estoy con nauseas, pero sí quizá con menos tolerancia a la comida que no me gusta mucho. O sea que estoy más hecha una malcriada que otra cosa. Me tuve que cuidar con ciertos alimentos: me aconsejaron evitar comer cosas crudas, frituras, tomar alcohol.. Nada demasiado terrible.
El sueño es un buen efecto secundario. No es que ando super cansada todos los días, simplemente que en cuanto apoyo la cabeza, DUERMO. El miércoles dormí como si nada 3 horas de siesta. Cuando me desperté pensé que después me iba a ser un lío dormirme a la noche, y al final terminé planchando 10 horas de vuelta.En realidad mientras más duerma mejor, me conviene estar bien descansada y en el mejor estado físico posible.
Ah,  y como me sentía bien fui a la facultad sin problemas.      :)
Qué locura ¿no? Estar contento de levantarse temprano e ir a cursar...

30 de octubre de 2011

Mis dos nuevos mejores amigos


Se los presento: son mi pelotita de nervios y mi botellota de litro y medio de agua. No estoy al borde del colapso nervioso ni tampoco estoy haciendo el Desafío Villa del Sur. Simplemente me sugirieron estrujar la pelotita para fortalecer mis venas y tomar mucho líquido para limpiar mi organismo.
La pelotita la uso cuando estoy viendo tele o en el bondi. La gente debe pensar que estoy re loca. Hacen bien. Y el consumo excesivo de líquido me podría clasificar tranquilamente para las Olimpíadas de Hacer Pis, por decirlo con imaginación elegante.

Posdata

En el post acerca de mi primer quimio me olvidé de escribir algo terriblemente lindo. Cuando ya estaba lista para irme vino la enfermera de la tarde (Paola) y me sacó la vía. Me hizo mantenerme el lugar del pinchazo apretado bien fuerte por un ratito para que no se me hiciera un moretón. Vino, me la sacó y se fue.  Entonces cuando unos minutos después yo ya me estaba yendo pasé por enfrente del "box" de las enfermeras y saludé con la mano.
Paola me hizo un gesto como para que frene, salió del box, me saludó con un beso, y sonriente me dijo:  Va a estar todo bien. 
Yo de alguna forma ya lo sé, pero qué lindo escucharlo con tanta dulzura gratuita incluida.

25 de octubre de 2011

Se busca escribano

Últimamente me percaté de que cada vez que hago una consulta con mi hematóloga, y está mi mamá presente, al final siempre termina cada una con una versión distinta de los hechos y las recomendaciones recibidas. Es como si la información fuera tan "impresionante" (ni siquiera lo es), o todo el asunto tan impactante, que nos cuesta percibir correctamente la información. Después comparamos las versiones y nos reímos, y decimos: Qué mal que estamos.
Ayer por ejemplo, cuando vino al principio de todo la hematóloga me dio 5 órdenes distintas. Dos para sacarme sangre, una para pedir turno con ella, otra para no sé qué cosa. En el momento sentí que entendía todo, pero después se fue y me di cuenta de que en realidad no. No había entendido un soto. ¡Por suerte estaba todo escrito!
 Asique estuvimos considerando la opción de, a partir de ahora, llevar a cada nueva consulta a una tercera persona no involucrada sentimentalmente, que pueda registrar de forma fidedigna lo que dice la doctora, para después reproducirlo cuando lo necesitemos. O directamente llevar un grabador.
También considero la posibilidad de que nuestras neuronas vuelvan a la normalidad en las semanas siguientes. Ojalá así sea.

Mentalización

Charlando con una amiga acerca de las 8 sesiones de quimioterapia que tengo que hacer, llegamos a la conclusión de que tengo que mentalizarme como que son 8 obstáculos. Y se nos ocurrió la figura de las vallas. Tengo que saltar 8 vallas. Ya pasé una. Vamos por las otras 7.

Adentro la primera

Ayer tuve mi primer sesión de quimioterapia. La verdad que fue bastante mejor de lo que esperaba.Llegué a las 8 al hospital con mi mamá. En el sector de Oncología ya me estaba esperando un casi tío que es médico y trabaja en el mismo hospital. 

Apenas llegué me mandaron a un cuarto. Tengo la suerte de tener una obra social que, al menos en ese hospital, exige que a sus afiliados con tratamientos oncológicos los pongan en habitaciones. Es mucho más cómodo y privado. Estás acostado en una cama, hay un par de sillas, tele.. No me puedo quejar, sé que para muchas otras personas no es así de cómodo. Igual debo admitir que en mis primeras proyecciones mentales de quimioterapia me imaginaba sentada enchufada en un cuarto con sillones, rodeada de gente, haciéndome amiga de mis compañeros peladitos. (?)

Tuve que esperar un rato largo en el cuarto hasta que empezara todo. Mamá estaba sentada en una silla y yo sentada en la cama. Ahí hice uso de mi selección de música pum para arriba que me ponía de buen humor y me daba ganas de bailar. Bueno, no bailé ni nada, pero demostré mi satisfacción con movimientos leves de cabeza. Creo que mi vieja no fue capaz ni de agarrar el libro que había llevado. Imagino que de a ratos para ella esto debe ser más difícil que para mí.

En medio de la espera y con la puerta del cuarto abierta se frenó una chica rapadita que pasaba caminando por el pasillo, recién llegada.
-Hola, permisoooo, (entra en el cuarto), yo soy Andrea.
Yo, sorprendida frente a la intromisión simpática: Pasá, pasá!
-¿Es tu primera vez?
-Sí, sí, arranco hoy.
-¿Qué tenés?
-Hodgkin
-Ah mirá. ¿Y adonde te salió?
-Acá y acá. Me señalo.
-Cuello y mediastino, acotó mamá doctora
-Ah bueno, tranquila. Va a estar todo bien.
-Gracias, estoy tranquila
-Sí, yo tuve Hodgkin, hace 5 años.Uy, qué fiaca, pienso. Le salió de vuelta. La amiga que la acompañaba, desde el pasillo le dice, Uy Andrea, no le cuentes eso, pobre.., pensando que me iba a amargar un poco antes de empezar la primera quimio. No me amargó, pero me pareció una cagada que la muy  pobre tuviera que estar luchándola de vuelta
-Bueno, María, TRANQUI, va a estar todo bien, te va a ir bárbaro. Vengo a visitarte después, ¡chau!
Y se fue nomás. Me cayó muy bien. Las personas extrovertidas y abiertas me atraen. Aparte no paró de tirarme buena onda. Una loca linda.

Después entró la enfermera.
-¿Quién es la paciente?
-Ehhh yo.

Me causó un poco de extrañes la pregunta. Claro, es muy loco, si nos ves a mi mamá y a mí en una habitación, y te hago adivinar, a la gente le costaría adivinar quién tiene cáncer. ¡Al menos hasta ahora!

Ahí me tomaron la temperatura, y midieron la presión. Todo en orden.Al parecer, todo arrancó más tarde porque siempre piden las drogas a la farmacia  una vez que el paciente llega al hospital, para que no se dañen con la espera, o la luz, o la temperatura, o no sé. 

Mientras estaba esperando pasó mi médica a visitarme. (A esta altura Gabriel, el casi tío, ya se había fijado el número de interno de mi habitación y había llamado dos veces para ver cómo iba todo).

Mi médica me preguntó si estaba lista para el pinchazo.

-¿Qué pinchazo?

-Ah, no te contamos, hoy vamos a hacerte también una biopsia de médula como para verificar que esté completamente normal y que no halla problemas ahí. Si anda todo bien, que yo creo que es lo más probable, seguimos con el esquema de tratamiento normal.

No sabía que tenía posibilidades de que el Hodgkin estuviera más expandido que cuello y mediastino. Eso me angustió un poquitito. La posibilidad de estar un poco más grave de lo que pensaba, digamos.

No sé si mi médica realmente se olvidó de avisarme, o si prefirió no sumarme algo más angustiante para el primer dìa de quimio. Capaz incluso fue mejor enterarme directamente ahí. Total, no me iba a ir corriendo a ningún lado.

Y bueno, finalmente llegó la enfermera que me iba a poner la vía. Para ese entonces ya había llegado mi madrina, y a ella y a mi mamá las hicieron salir del cuarto. Costó encontrarme una vena decente. Eso fue una fiaca. Se ve que las mías son blanduchas y escondidizas. Qué embole, pensé. Es malísimo si ya les cuesta encontrarme una vena decente antes de la primer quimio. ¿Qué me quedará para más adelante, cuando tenga las venas de ambos brazos medio hechas bolsa? Bueno, después de mucho buscar y palmotear, me encontraron una y me pusieron la vía. A partir de ahí todas las drogas que me pasaron me las fueron pasando por esa vía, sin tocarme nunca más la vena.

Para arrancar, un preparado de corticoides y un antivomitivo. Mientras tenía enchufado eso vino mi médica con otro médico a hacerme la biopsia de médula. Consiste en pincharte con una aguja especial (¡especialmente gruesa!) hasta el hueso ilíaco, y de ahí sacar médula ósea. O sea, te pinchan a la altura de la zona lumbar, y te aspiran sangre de ahí. La verdad que me dolió un poquito. La anestesia duele y arde. El pinchazo grande ya no duele tanto, porque estás anestesiado, pero lo sentís porque te atraviesa el hueso. A ver, no es super doloroso. Más que dolor, impresiona la sensación. Porque sabés lo que te están haciendo, y es un poco impresionante. Y encima yo soy medio suicida y giré la cabeza para ver qué estaba haciendo mi médica. Fue muy loco, ella me estaba atornillando una terrible aguja en mi espalda y no me dolía mucho. Atornillando porque es una aguja especial para huesos, que tiene en la punta una especie de manija, que sirve para que la giren. Yo ya las  conocía porque mi viejo trabajaba con esas agujas, en casa he visto más de una.

Me hicieron dos pinchazos. Mi hematóloga me pinchaba y el otro médico iba guardando las muestras. Entre un pinchazo y otro le pedí al médico que me mostrara la aguja que me iban a poner a continuación. Se negó.  Sí me mostró las jeringas con sangre que me habían sacado, pero no me quiso mostrar la agujota con la que me iban a pinchar. ¡Qué tupé! ¡No me voy a ir corriendo a ningún lado doctor, ya sé que es grande y fea! Encima yo te estoy mostrando el culo (tenía los pantalones un poco bajos), vos al menos podés tener la decencia de, a cambio, dejarme ver la aguja con la que me van a pinchar! Por supuesto que todo esto lo pensé y no se lo dije. Mientras tanto la hematóloga divina me sacaba tema de conversación y me contaba acerca de sus nietos, intentando hacerme pensar en otra cosa.

Después se fueron y empezaron a pasarme las drogas de quimioterapia. Me dijeron los nombres de todas y por supuesto me olvidé todos. En mi vocabulario personal son: las dos tranqui que te pasan por jeringuita, la que te pasan por suero y parece Fanta (es anaranjada), y la trasparente heavy que te puede hacer doler las venas. En realidad las últimas dos son las que te pueden hacer doler. La Fanta pasó casi inadvertida por suerte. Gracias a Dios y a Sandra, la enfermera que se quedó al lado mío todo durante todo el tiempo que me pasaron esa medicación. Con una mano me tenía el brazo y con la otra me sostenía la mano. Me enterneció y me hizo sentir muy bien. Al mismo tiempo tenía a Andrea sentada a los pies de mi cama, que había pasado un rato antes y se había sentado a charlar conmigo. Ésta vez vino sin gorro y arrastrando su carrito de suero como si nada. Se sentó en la cama y charlamos bastante, me contó de su trabajo, sus hijos. Me recomendó libros y me insistió en que muchísimo pasa por la cabeza. Y que los pacientes muchas veces tenemos conocimientos que los médicos no, y está bueno hablar entre nosotros, porque nos entendemos.

Me encantó conocerla. Cuanta fuerza en una sola mujer. Como me había adelantado antes, ella hace 5 años tuvo un linfoma de Hodgkin, como yo. Se curó de eso y ahora hace menos de un año creo, le salió otro linfoma, ésta vez no Hodgkin. De ese supuestamente se había curado también, incluso terminó el tratamiento exitosamente para tener una recaída de vuelta ahora. A diferencia mía, que voy al hospital por unas horas, me enchufan y me voy a casa, Andrea se tenía que quedar internada de lunes a  sábado. Enchufada la mayor parte del tiempo. Me conmovieron su fuerza, sus ganas de vivir, y sus palabras cálidas. Y entendí por qué es como es, y  se la pasa visitando a todos los internados cuarto por cuarto, y charlando con todas las enfermeras. Si yo fuera ella probablemente me aburriría tanto que haría lo mismo. Grande Andrea. Le dije que la tercera es la vencida, pensando en sus tres cánceres. Le deseo de corazón que así sea, la conocí poco pero parece ser una mina de 10.

Bueno, asíque mientras me pasaban el suero de Fanta tenía a la enfermera Sandra teniéndome la manito, a Andrea sentada a los pies de mi cama hablando con Sandra acerca de todos los pacientes y de lo churro que le pareció un doctor, a mi vieja atrás teniéndome una pata, a mi madrina mirando de cerca. Como la Fanta pasó sin pena ni gloria y no me dolió, le pedí a todas las presentes que memorizaran sus posiciones exactas y hasta lo que se pusieron, para repetir la cábala la próxima. Bueno, no sé si va a estar Sandra o Andrea la próxima, depende del día que caiga supongo. Pero al menos espero que la próxima me duela tan poco como esta vez.

Por último vino la droga transparente grosa. Entre medio de una y otra tuve que ir corriendo al baño, claro, entre tanto líquido que te enchufan la vejiga pide a gritos pronta descarga. El último suero me hizo doler un poquito el brazo. Me dio la sensación de una presión medio fea. De todas formas cada vez que la sentía venían las enfermeras y me bajaban un poco el goteo, y el dolor se iba.

Al final de todo me pusieron un suero de limpieza y me pude ir a casa. Pensé que ese no iba a terminar nunca más. Eran las 5 de la tarde y estaba ahí desde las 8 de la mañana. Me quería ir a mi casa ya. 

La sensación final cuando me desenchufaron fue: una menos.

Los síntomas que podría haber experimentado eran cansancio y nauseas. No sólo no tuve nauseas sino que incluso me tomé el atrevimiento de almorzar un poco. Fiel a mi apellido y herencia familiar, tenía hambre. Mi vieja no podía creer que estaba enchufada al suero de un brazo, y con el otro estaba empuñando el tenedor. Cuando llegué a casa también festejé con café con leche y pastafrola. Tampoco me sentí cansada. Yo había proyectado que cuando volviera a casa del hospital iba a estar hecha bolsa y me iba a querer tirar a dormir. Al final cuando volví me sentía tan poco mal, y me había aburrido tanto tener que estar todas esas horas acostada que llegué y me puse a boludear en la compu.

Ya cuando me estaban pasando el último suero de limpieza y estaba aburridísima y queriéndome ir a casa me percaté de que si mi mayor problema había sido el aburrimiento, entonces  no tenía de qué quejarme.

Ojalá todas las sesiones sean así de tranqui, ojalá que me las tome igual de bien, ojalá que la punción muestre que mi médula está genial, ojalá que me esperen apenas 7 sesiones más y ya después la cura total. Y que mi estado de ánimo y ganas de ponerle onda sigan intactos, y que mis venitas se la banquen como campeonas. Y que mi pelo no se caiga mucho. Y si se cae, bueno, le pondré onda.

Estoy contenta, porque fue todo mucho mejor de lo que esperaba.

Creo que tengo a tanta gente rezando por mi persona que Dios se hinchó un poco las pelotas y me ayudó mucho. Como para que lo dejen un poco tranquilo. Asíque gracias Dios y gracias Virgencita.  Gracias a todos los que rezaron por mí, o tiraron buenas vibras. Llegó todo.
Ahora, ¡Sigan con todo eso! Que quedan 7 y las quiero pasar igual de tranqui.



23 de octubre de 2011

Los días previos

Es todo muy raro. Me siento perfectamente bien, pero estoy enferma. Mañana empiezo un tratamiento que me va a curar, pero que asusta un poco. ¡De a ratos me da más miedo la cura que la enfermedad! La quimioterapia me puede dejar debilucha, puede joderme las venas, hacer que se me caiga el pelo y capaz complicarme la fertilidad. Pero me va a sacar de encima este cáncer. Es muy raro.

Voy a mentalizarme bien, y concentrar todas mis energías en imaginar que ése suero que me pasan es lo mejor que me pasó en la vida. Que me va a curar. Que es fantástico.

Hace unos días conocí a una chica que tuvo exactamente lo mismo que yo. Hoy está muy bien, ya curada. Me compartió algo que escribió relatando su experiencia y hay una frase particular que  me gustó mucho: a partir de un determinado momento ella empezó a jugar con imaginar que por el suero le pasaban todas las cosas que le gustan. Coca cola, chizitos, etc.  Gracias Vicky, yo mañana voy a proyectar que me están pasando un café con leche. O unas medialunas, o un buen cuba libre, por qué no.

Más que miedo o angustia tengo un terrible lío en la cabeza. Por ejemplo, el lunes a la mañana estaba participando en una entrevista laboral, y a la tarde tenía que ir a buscar las órdenes de internación para llevar a autorizar a mi obra social. Muy raro. Y en la entrevista me hacían hablar de una experiencia difícil que me haya tocado vivir. Hablé de una situación difícil, y en mi cabeza pensaba: Difícil es saber que tengo cáncer y estar acá, poniéndole onda! No pasé la entrevista, por suerte. Todavía no sé cómo voy a reaccionar a la quimio y si voy a poder estar en un trabajo fijo. Fui más que nada por la experiencia de aprendizaje.

A mí me gusta creer que mi vida va a seguir medianamente igual durante el tratamiento. Pero la verdad que no sé. Todo es un gran no sé, porque cada persona reacciona distinto a la quimoterapia, entonces nadie puede garantizar qué me va a pasar a mí. Estos días me la pasé diciendo: "Iré viendo". Iré viendo qué hago con la carrera, el pelo, el trabajo, mis ganas de hacer cosas. Iré viendo. No voy a pensar lo peor ni tomarme esto en joda.

Iré viendo con mucha tranquilidad, fe y fuerza. Y en la medida de lo posible, sin dejar de ser yo. Eso significa, una chica torpe y muy risueña. Espero no aflojar, y no ser muy cagona. Y también expresar cuando me sienta mal, y descargar.

 De todas formas sé que en la mínima que me empiece a deprimir va a saltar el ejército de amigos y gente linda que tengo a intentar hacerme feliz. No lo dudo un segundo. Ya bastante bien me están haciendo sentir.

Bueno, dejo de escribir y me voy a armar la lista de música pum para arriba que me pienso llevar mañana. Por lo pronto, muchas canciones que me hacen acordar a mi intercambio es España y que me representan momentos muy felices.

Allá vamos.

21 de octubre de 2011

(No tan buenas) nuevas

Hace 15 días me diagnosticaron un linfoma de Hodgkin. ¿Qué es esto? Un cáncer del tejido linfático, o sea, de los ganglios. Suele afectar a la gente joven y  es una enfermedad grave, pero curable.
Mi pronóstico es bastante bueno: me lo diagnosticaron rápido, y estoy en una fase que debería poder curarse con no muchos ciclos de quimioterapia. (Fase 2A). Si todo sale bien voy a estar totalmente curada en 6 meses con un 80% de probabilidades. Un dato importante es que no me cabe la menor duda de que voy a formar parte de este 80 %.  Pero bueno, sé que me espera un camino duro.
Es muy raro todo. Tengo cáncer, pero no me siento mal en absoluto. Mis células se reproducen a toda velocidad, pero me iría a bailar toda la noche. Si no fuera por los ganglios que me puedo tocar en el cuello, pensaría que estoy tan sana como siempre.
Justamente fueron esos ganglios los que me hicieron consultar a un médico hace tres meses. Me estaba tocando el cuello y los sentí. A partir de ese momento se desencadenó una vorágine de exámenes médicos: análisis de sangre, ecografía, placas de todo tipo, visita a la dentista para descartar una infección, consulta con una hematóloga, tomografía computada y por último, biopsia de un ganglio.
Me volvía loca no saber qué tenía. La angustia del desconocimiento es terrible.  Se me cruzaron por la cabeza mil posibles enfermedades. Quería saber cuanto antes qué enfermedad estaba dando vueltas por mi cuerpo. Mal que mal cuando uno sabe contra lo que lucha, por más feo que sea, sabe contra lo que se enfrenta. Y cuesta un poco menos, te podés  mentalizar. No saber angustia.
Cuando me derivaron a una hematóloga me empecé a preocupar. La posibilidad de tener una "enfermedad de la sangre" me asustaba más. También notaba que las amigas de mi mamá no paraban de llamar a casa para ver qué novedades había. Sentía que mi mamá estaba preocupada, y ella no se asusta fácilmente. Primer síntoma de que algo mal andaba.
Y finalmente, el diagnóstico. Fue muy raro enterarme. ¿Quién está preparado para recibir una noticia así? Encima me enteré un jueves a la tarde y el viernes a la mañana supuestamente me iba de viaje a Mar del Plata con todos mis compañeros de curso.
Volví a casa llorando todo el camino de vuelta. Mi mamá manejaba en silencio y yo lloraba un mar. Mi cabeza tranquilamente podría haber explotado de tanta actividad. De pronto me acordé del viaje y lo mencioné. Mi mamá  me dijo que me fuera igual.  A mí me parecía un poco descabellado armar el bolso e irme a Mar del Plata después de recibir semejante noticia. A la vez, me daba mucha bronca perderme eso que venía planeando con mis amigas hace mucho tiempo. Lo pensé un poco más y sentí que iba a ser peor quedarme sola en mi casa llorando, en vez de darme la oportunidad de divertirme.  Siento que tomé la decisión acertada.
Ésta foto es de una de las noches en Mar del Plata:


Yo soy la de camisa rosa. Por si se preguntan qué estábamos haciendo, básicamente uno de los chicos encontró unas flores, y a todos nos pareció divertido jugar a tirar el ramo.
En tres días arranco la quimioterapia.
Cáncer: no sabés con quién te metiste.